Políticas de Donald Trump contra Cuba van contra sus compatriotas

La Habana 18 de junio (DirCom UH). Este viernes 16 de junio la ciudad floridana de Miami parecía estar de jolgorio porque el actual inquilino de la Casa Blanca, el multimillonario y neófito político Donald Trump anunciaría al mundo mediante un discurso su decisión de borrar de golpe y plumazo la normalización de las relaciones que se venían sucediendo entre la República de Cuba y los Estados Unidos de Norteamérica, gracias a la gestión concretada por su antecesor Barack Obama.

Fue esta una tarde nada agradable para las personas honradas, Trump prefirió retrotraerse hasta febrero de 1962, cuando la administración de John Keneddy decidió implementar un feroz bloqueo contra la Mayor de las Antillas para tratar de derrocar a la naciente y triunfante Revolución cubana que liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz había barrido con el régimen tiránico de Fulgencio Batista el primero de enero de 1959.

La grotesca cúpula de la contrarrevolución asentada en ese territorio está de plácemes, pues Trump cumplió con parte de una de sus promesas de la campaña electoral que lo llevó al poder gracias sobre todo al aporte financiero de tan indeseable segmento que de por si se halla varado en la historia y no desea para nada cambiar el curso de la misma.

Pero ¿Quiénes serían los más perjudicados?, a juicio de este comentarista el mandatario estadounidense asestó un duro golpe más que todo a sus propios compatriotas deseosos de contactar, conocer y compartir con el instruido y educado pueblo cubano. A fin de cuentas ellos serán los más afectados.

Al igual que los agricultores sureños que claman por incrementar las relaciones comerciales con Cuba dado los diversos beneficios que trae directamente para ambas partes.

Para nosotros los cubanos tales insensatas prerrogativas no nos quitan el sueño, ya que estaba cantada dicha actitud desde el mismo 20 de enero en que el desmedido presidente asumiera el poder de la nación.

Miami y Trump retrocedieron casi seis décadas atrás, no prevén que las generaciones radicadas actualmente en ese entorno no piensan, ni actúan de la misma manera que ellos, al contrario, la inmensa mayoría aspira a superar tensiones y allanar el camino de la distensión y la buena convivencia entre ambos pueblos, también se pronuncian así los propios norteamericanos a los cuales Trump les prohibió visitar Cuba.

La enajenación y desidia política del mandatario es palpable, en apenas 137 días de gobierno ha hecho cosas inverosímiles y de alto impacto negativo, a ciencia cierta no sabemos si de esa misma manera se proyectan sus asesores, porque si es así rogaría porque los próximos tres años y medio de mandato que le quedan al diablo Trump en el poder no sean tan tormentosos ni infortunados para la humanidad toda.                  

 

 

Bandera cubana