Programa de Conservación de Cactus Cubanos

   

 

Cuba alberga la mayor diversidad de cactáceas del Caribe con 33 especies endémicas de las 60 reportadas para el país (Rodríguez 2005). La mayoría de las cactáceas cubanas presentan pequeñas poblaciones lo cuál ligado a la acción humana resultan en un alto riesgo de extinción para la mayoría de las especies – 29 de las 33 especies endémicas se encuentran categorizadas como Amenazadas (Berazaín et al. 2005) por: la urbanización, la agricultura, el turismo, la colecta indiscriminada para la horticultura y la minería (González-Torres  et al. 2005).

En el año 2005 el Jardín Botánico Nacional (Universidad de La Habana, Cuba) comenzó el trabajo en un proyecto de conservación titulado “Conservación de Melocactus actinacanthus (Cactaceae)” en el que participaron varias instituciones. Este proyecto tuvo como meta la creación de una estrategia de conservación de la población de Melocactus actinacanthus, dada la extrema amenaza que enfrenta esta especie endémica de las Sabanas de Santa Clara. A inicios del 2005, se conocía un único individuo adulto del “melocactus de Agabama” en la población natural y 10 individuos juveniles.

El proyecto se fundamentaba en las potencialidades de las colecciones (tanto institucionales como de aficionados) para el rescate del germoplasma natural. Siendo una especie tan rara, la población de Melocactus actinacanthus ha sufrido durante décadas el asedio de los coleccionistas. Uno de los objetivos del proyecto fue incentivar a los cultivadores de esta especie a contribuir al rescate de la población natural y crear un sentimiento de pertenencia en los pobladores de Revacadero (comunidad rural más cercana a la localidad del melocactus) que propiciara el control ciudadano sobre los colectores furtivos. Al finalizar este proyecto, se llevó a cabo un Taller Nacional para la Conservación de Cactus Cubanos que reunió a más de 30 especialistas de todo el país en sesiones de intercambio y discusión. En este taller participaron no solo especialistas de jardines botánicos, áreas protegidas y centros de investigación, sino también buena parte de los coleccionistas de cactáceas de la Ciudad de La Habana. El principal resultado de este encuentro fue la compilación de 30 artículos científicos en el libro de memorias - González-Torres et al. 2005 - que resumen el estado del conocimiento que sobre el grupo se tenía en el país en esa fecha y la identificación de los principales problemas existentes en la conservación de los cactus cubanos, proceso que fue la génesis del Programa de Conservación de Cactus Cubanos (P3C) como mecanismo de extensión de las experiencias obtenidas durante el proyecto de conservación del Melocactus actinacanthus.

El P3C es una iniciativa liderada por el Grupo de Conservación del Jardín Botánico Nacional, en la que participan colegas de diversas instituciones del país y que desde sus inicios tuvo como meta promover la conservación y manejo de los cactus cubanos y sus hábitats por medio de (1) la capacitación, (2) la promoción y desarrollo de investigaciones ecológicas y conservacionistas, (3) el asesoramiento y la facilitación de información y (4) el incremento de la conciencia pública y la educación.

Desde el comienzo de las actividades del Programa hasta la fecha se han organizado un taller y un curso sobre educación ambiental con un total de asistencia de aproximadamente 55 activistas medioambientales de todo el país. Catorce profesionales graduados y 21 estudiantes de pregrado recibieron entrenamiento en técnicas de ecología y conservación. Desde que comenzó el programa se han realizado un total de 27 viajes de campo a 16 regiones o localidades en todo el país. Los datos colectados permitieron la identificación de áreas importantes para la conservación de los cactus y la elaboración de una propuesta de Plan de Acción para la conservación de los cactus cubanos, precisando cuáles de ellos se encuentran fuera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) y proponiendo 5 nuevas localidades para su protección legal. Se llevó a cabo exitosamente el primer fortalecimiento de las poblaciones de Melocactus actinacanthus. La visibilidad del programa aumentó significativamente con la publicación del boletín trimestral Bissea, editado en español e inglés y con un sitio Web. Se organizaron dos exhibiciones y cuatro festivales ambientales; asimismo la participación en programas radiales y televisivos, y la edición de un documental contribuyeron a divulgar las acciones del programa en el país.

 

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Contacto: cactuscubanos@gmail.com