Creación del Museo

El Rincón Martiano

 

En el mes de agosto de 1930, gracias a una sostenida investigación, el Dr. Federico Castañeda, logró determinar el lugar en el que había cumplido José Martí, la condena impuesta de trabajo forzado, al obtener copia del plano de las canteras del presidio, levantado por D. Esteban T. Pichardo en 1873.

Federico Castañeda, afirma Féliz Lizaso, “alentaba ya entonces la idea de rescatar para el culto a la posteridad algún pedazo de las canteras en que había trabajado Martí. Y fue él quien logró precisar el único fragmento intacto que desde entonces comenzamos a venerar como verdadera reliquia de cubanidad”.

Años más tarde, Gonzalo de Quesada y Miranda, guiado por el propio Castañeda, hizo una visita al lugar, acompañado de los martianos Emilio Roig de Leuchsenring, Historiador de la Ciudad y de Manuel Isidro Méndez. También se encontraba Emilio Vasconcelos, jefe de urbanismo municipal”.

El 30 de enero de 1938. Gonzalo de Quesada y Miranda publica un artículo en la revista CARTELES sobre sus impresiones de la visita y pide se coloque una tarja “...en ese poco menos que olvidado sitio de las crueles canteras. Gonzalo de Quesada y Miranda, junto al Dr. Federico Castañeda, fijaron exactamente el lugar de las Canteras de San Lázaro.

En el año 1939, el Dr. Emilio Roig de Leuchsenring eleva al Secretario de Justicia un informe sobre reliquias históricas martianas y al referirse a la visita antes mencionada expresaba:

“…pudo comprobarse que aún se conservan en su primitivo estado de rusticidad diversas porciones de terreno pertenecientes a las mismas y que de manera especial se prestaba para convertirlo en reliquia histórica patriótica, como parte de un pequeño parque que allí se construyese”.