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Crónica de una vacunación esperada

Crónica de una vacunación esperada

Por: Roxana Rodríguez

Ha pasado un año desde la aparición del primer caso de COVID- 19 en Cuba, nuestras vidas han cambiado. El virus nos ha obligado a estar más tiempo en casa, a distanciarnos de nuestros seres queridos y a utilizar las redes sociales como única vía de intercambio, y, en ocasiones, como fuente de información del mundo exterior.

Desde el conocimiento de la presencia de esta enfermedad en nuestro país, los profesionales de las ciencias se han colocado a sí mismo en la primera línea, salvando vidas, pero más allá de eso, buscando una solución, una vacuna para nuestro pueblo: «Poco después de que la OMS declarara pandemia a la COVID-19, toda la experiencia biotecnológica y el potencial científico del país se reunió para desarrollar una vacuna cubana contra la enfermedad. Investigadores del Instituto de Vacunas Finlay (IFV) el Centro de Inmunología Molecular (CIM) y el Laboratorio de Síntesis Química y Biomolecular de la Universidad de La Habana, con el apoyo de otras empresas de BioCubaFarma, lideran el proyecto destinado a entregar una vacuna segura y eficaz en 2021.», comentaba un artículo del sitio Web de Infomed.

La Universidad de La Habana se colocaba en la primera línea de batalla desde el primer momento: «(…) En específico, se necesitaba que nuestro grupo desarrollara un procedimiento de unión de dos proteínas, de dos moléculas muy grandes y muy complejas, que convertirían esa unión de esas proteínas en una molécula inmunogénica, significa que va a proteger mejor a nuestro organismo contra el virus SARS-COV-2.», comentaba el Dr. Daniel García, Director del actual Laboratorio  de Síntesis Química BioCubaFarma-UH a un equipo del Canal Caribe; «(…) No es solo la innovación científica sino cómo estás involucrado en cada uno de los procesos para obtener un producto final farmacéutico, incluso te sientes con una responsabilidad tremenda, porque de cierto modo, los resultados dependen de tu trabajo», agregaba a la entrevista la Lic. Marilet Sigler, profesora de la Universidad de La Habana.

Luego de meses de espera, de cifras que varían pareciendo olas en el mar, de esperanzas truncadas, donde solo vemos la luz en esas ocasiones especiales que hablan del desarrollo de una vacuna contra la COVID-19. Con el paso de los meses la información sobre la existencia de diferentes candidatos vacunales, algunos de ellos más desarrollados son aprobados en ensayos clínicos y pasan de fase, garantizando la efectividad de la medicina cubana.

Ya al comienzo del 2021, pese al aumento de los casos de COVID-19, las noticias sobre los candidatos vacunales son cada vez más alentadoras: «Cuba en estos momentos tiene cuatro vacunas candidatas en testeos clínicos, es decir, en fase de pruebas en voluntarios. Yo trabajo en dos candidatas del Instituto Finlay: Soberana 01 y Soberana 02.», comentaba Fabrizio Chiodo, profesor de la Facultad de Química de la UH a Sputnik (agencia de noticias rusa). «Cuba cuenta en la actualidad con cuatro candidatos vacunales en ensayos clínicos.», anunciaban en la Mesa Redonda del 4 de febrero del 2021, donde también el Dr. Eduardo Martínez Días, Presidente de BioCubaFarma, señalaba sus ventajas: «no requieren de grandes cadenas de refrigeración, como la Pfizer-BioNTech, sino temperaturas de dos a ocho grados que son las típicas en esta industria. (…)  Otra de las ventajas de nuestras vacunas, con respecto a otras que en estos momentos se están utilizando, es que con la aparición de las nuevas variantes del virus ya se está hablando de implementar una tercera dosis y hay algunas de esas vacunas aprobadas que no pueden aplicar una tercera dosis. En el caso de las nuestras es posible aplicar dosis sucesivas de refuerzo.»; en el mismo espacio, el Dr. C. Vicente Vérez Bencomo explicaba: «En términos sencillos, para que la población comprenda, lo que estamos intentando hacer nosotros con nuestros candidatos vacunales, es impedir que la llave que tiene el virus, logre abrir el 'candado' de la célula, es decir penetrar en esta.»

Ciertamente, llamó la atención del público la utilización de acepciones tales como candidatos vacunales en lugar de hablar directamente de vacunas, y es que, la diferencias entre ambas terminologías está en que las vacunas son preparaciones que demostraron capacidad para proteger contra una enfermedad y fueron aprobadas por autoridades sanitarias, mientras que los candidatos vacunales son formulaciones en estudio, por tanto, los especialistas aun trabajan en la búsqueda de evidencia científica concluyente sobre sus posibilidades de generar protección (Observatorio Científico).

El aluvión de información sobre los cuatro candidatos vacunales (Abdala, Mambisa, Soberana 01 y Soberana 02) protagonizó los primeros meses del 2021, así como la inclusión de un quinto candidato denominado como Soberana 01A, popularmente conocido como Soberana Plus. La aprobación por parte del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) del inicio de la Fase III de Soberana 02 y Abdala, aportó raudales de alegría y cierto alivio para la población cubana, especialmente para los habitantes de La Habana, Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma, provincias escogidas para el desarrollo de dichos ensayos.

La medicina día a día comenzaba a avanzar en aras de una inmunización contra ese monstruo invisible que hace un año batallábamos; la posibilidad de presentarnos como voluntarios a dichos ensayos clínicos probablemente apareció en nuestros pensamientos, pero ciertamente algunas dudas nos asaltaron, sobre todo cuando aparecía en las noticias la aprobación por parte del CECMED de un estudio de intervención, donde participaría en unos primeros momentos el personal médico de salud.

La diferenciación entre ambas prácticas es algo que todos probablemente nos preguntáramos, sobre el tema el Observatorio Científico respondía: «en el primer caso (ensayo clínico), los participantes se dividen en dos grupos donde a uno le suministran el candidato vacunal y a otro placebo, o sea, una sustancia sin actividad farmacológica específica sobre la enfermedad que se intenta controlar, si usted participa en un ensayo fase III no conoce hasta el final de qué grupo formó parte. Es una práctica científica muy importante porque permite comparar el resultado de ambos grupos para validar así los resultados favorables de un candidato vacunal o analizarlos si surgen contratiempos. Mientras que, en un estudio de intervención controlado, los científicos buscan validar la eficacia de un candidato vacunal en poblaciones o subgrupos de riesgo; no se utiliza placebo, de ahí que todos los participantes reciban la formulación bajo estudio. Para llegar a conclusiones los investigadores comparan a estos grupos con otros que no han recibido el candidato vacunal.»

Marzo se presentaba con excelentes noticias, solo quedaba conocer cuál sería el procedimiento destinado a la participación en cada una de las variantes. La Habana sería la sede de Soberana 02 en un grupo de municipios escogidos, para la realización de esta tarea, y en aras de facilitar el trabajo del personal de salud capacitado para llevarla a cabo, conocimos la excelente noticia de la existencia de voluntarios de nuestra Alma Mater en los vacunatorios: «Mabel Sánchez, recién graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana (UH), es una de los 48 docentes de la Universidad de La Habana que coordinan sitios clínicos. (…) Ella nos contó que ha sentido un crecimiento personal grande porque ha salido de su zona de confort al tener que explicar continuamente a la población los pormenores de las etapas del proceso de vacunación, estar al pendiente de la hora que llega la vacuna, cómo se almacena el producto, el chequeo de los datos y la documentación que se administra en cada punto. Lo resume todo en una idea: “Somos los ojos del Finlay en cada uno de los centros de vacunación (…)”

Para Marcos Muñoz, profesor de la Facultad de Química en la UH y coordinador del ensayo en La Habana Vieja, “la comunicación y la aclaración de dudas al pueblo en las comunidades garantiza mayor conocimiento y comprensión de la complejidad de este tipo de proceso, que tiene que parecerse a las características de cada lugar donde se efectúa. Probablemente este ensayo clínico en fase III de Soberana 02 sea de los más grandes que ha habido en el contexto de la COVID-19 en el mundo. Nada de esto fuese posible de no contar con un Sistema de Atención Primaria de Salud y un desarrollo biotecnológico que constituyen, junto a la juventud cubana, fortalezas para nuestro país"», se relataba en el periódico Juventud Rebelde.

Con la llegada de abril, pudimos conocer con enorme satisfacción los resultados confortantes de la aplicación de la primera dosis de los candidatos vacunales que cursaban el ensayo en Fase III con un total de 35 153 personas vacunadas con Soberana 02 y 19 524 con Abdala, mientras que en el estudio de intervención fueron vacunados 47266 con Soberana 02. De igual manera, asistimos a la preparación de La Habana para una intervención masiva de Soberana 02 y Abdala.

Concluyentemente, en el marco de la celebración del Día Internacional la Salud, podemos confirmar la existencia de cinco candidatos vacunales en nuestro país: Mambisa, Abdala, Soberana 01, Soberana 02 y Soberana Plus, y, podemos afirmar de manera orgullosa que la Universidad de La Habana ha participado no solo en la fabricación de la vacuna, sino que también ha aportado voluntarios a los vacunatorios para garantizar la eficacia y efectividad de los procesos.