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El corazón de una facultad

El corazón de una facultad

Por: Mario Calit

Foto: Jennifer Albín

Cuando los feconianos nos juntamos, aquellos que vivimos la facultad como si todavía estuviéramos ahí, los que añoramos cada centímetro, los que estamos siempre, hay una palabra que no falta: Garcés. Cada historia contada lleva, de alguna manera, su nombre. Los pasillos de Fcom conspiran a su favor, saber que cada idea, por descabellada que parezca, tiene el privilegio de ser escuchada por su soñador y objetivo corazón, es de por sí gratificante.

Ser feconiano y no soñar o estar inmóvil, es una contradicción biológica, no se concibe. Hay que soñar y hacer, a eso nos enseñó Garcés, el profe que debatía contigo y muchas veces caía en nuestra labia (aparentemente), o simplemente nos convencía de su postura con ese verbo efectivo, estratégico, inteligente. "Esto es la Copa o la vida" (hasta mi predictivo sabe la frase), decía El Decano una y otra vez, y nosotros, que éramos muy fáciles de convencer por el espíritu que nos inunda, lo vivíamos y lo vivimos como quien va a la guerra.

El decanato era, es y será, un lugar mágico, quienes hemos podido entrar a debatir y pensar, sentimos la mística impregnada en sus paredes, y en ese espacio Garcés era, como casi siempre, un estudiante más, con tantas dudas, ideas y emociones como nosotros, y al mismo tiempo, con una autoridad incuestionable e inspiradora.

Ahora le toca partir y no sabemos cómo decirle adiós, no queremos, y no sabemos si "Gracias" es suficiente para un hombre que en sí mismo es el mejor recuerdo que llevamos de FCOM. Porque Garcés vivirá siempre en nuestra facultad, esa que se ha construido y prestigiado con su presencia; y no serán necesarias historias fantásticas sobre su espíritu merodeando por los pasillos y aulas, porque su mano está presente en cada sueño que nos ayudó a cumplir, en los laboratorios, en los Caribe, los Festivales de Cultura, los sofás, los Fórum, Caleidoscopio, ICOM; su mano también está en nuestro hombro para alentarnos, porque Garcés hace tiempo dejó de ser El Decano para convertirse en el corazón de una facultad.