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FLEX o el arte de «aplatanar» lo extranjero

FLEX o el arte de «aplatanar» lo extranjero

Tomado de la Revista Alma Mater

Publicado el jueves 12 de enero del 2022

Por Laura Amelia y Bismark Claro Brito

Si se lo propone, cualquier persona puede aprender una lengua foránea y comunicarse en ella, pero llegar a ser un profesional requiere ciertas aptitudes, y mucho estudio y motivación a fin de explorar culturas diferentes a la propia.

La Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX) es, cuanto menos, peculiar. Allí no ingresa cualquier persona por muy buen promedio que tenga o por mucho que le gusten las carreras impartidas en la institución. El currículo de estudio no se limita a la enseñanza de otros idiomas; aplican el plan E, pero estudian durante cinco años. ¿A qué se deben tales extrañezas?

Pues, despejemos esta incógnita con un poco de historia. En 1971 nació la otrora Escuela de Lenguas Modernas de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Habana (UH), como parte de las reformas universitarias iniciadas en 1962, con tres licenciaturas: Lengua y Literatura Francesa, Inglesa, Rusa y, posteriormente, la Alemana.

Ya entonces, se les introducía a los estudiantes la enseñanza de un segundo idioma, aunque solo por dos semestres y poco más, con el fin de brindarles un nivel comunicativo básico y no para su desempeño profesional. Sin embargo, esto cambió, y mucho.

Con más de 50 años de actividades docentes, las lenguas extranjeras han transitado por diversos planes de estudio a nivel superior. Desde los A y B, muy parecidos en sus concepciones, de los cuales se egresaba con un perfil común y dos especializaciones: lingüística y traducción e interpretación. Luego llegó el plan «B transición», en el cual ambas especialidades eran obligatorias para todos los estudiantes.

A grandes rasgos, después vino el C y, todo un hito en los altos estudios de la carrera, el «C perfeccionado», que aportó una segunda lengua obligatoria que se aprende a la par de la principal y un curso preparatorio — es decir, 5 años de carrera más un curso de habilitación: 6, en total — .

La profesora Rita González Delgado, graduada de Lengua Francesa, comenta que «no siempre la persona que llega a estudiar una lengua extranjera tiene las aptitudes para desempeñarse profesionalmente en ella. Está probado que cualquiera puede aprender una lengua extranjera y comunicarse en ella si se lo propone, pero llegar a ser un profesional requiere determinadas aptitudes». Por esa razón, ella defiende la iniciativa de las pruebas para optar por una de las cuatro licenciaturas.

«Siempre lo comparo con la música: todos podemos cantar el Himno Nacional, mejor o peor. Pero no todos podemos estudiar canto lírico, porque hay aptitudes que no tenemos», así lo explica quien fue decana de FLEX de 1985 al 2000.

Tiempo más tarde avanzaron al plan D sin variar el perfil amplio en las dos lenguas con que egresaban los estudiantes de la facultad, hasta llegar al E en 2017, que se desarrolla con un año menos, pero con un egreso en dos idiomas con especializaciones. Es decir, el curso intensivo inicial, par de años de enseñanzas comunes y otro par de preparación en un área de trabajo.

En este recorrido también existieron exámenes de aptitud que validaban las habilidades de los aspirantes para la carrera — en su momento, porque ya no se hacen — y que significaban dos filtros para los estudiantes: primero, las mencionadas evaluaciones, y al finalizar el curso preparatorio otras, en las cuales es preciso obtener 4 o 5 puntos para continuar en la Facultad.

¡OJO! El claustro actualmente trabaja para comprobar la viabilidad y pertinencia de las pruebas de aptitud. A partir de los resultados, pudieran volverse a implementar.

A pesar de los cambios, hay certezas en el currículo de estudio de las carreras que se han mantenido. La primera podría ser la preparación integral en lengua española, la cual es superior a la que pudiera tener otro universitario. Asimismo, conservan la tradición de no solo estudiar una forma de expresión ajena, sino penetrar en su cultura.

En aras de la inclusión social, y como parte de la estrategia del país, FLEX estrenó en marzo del 2021 el Técnico Superior Universitario de Interpretación de la Lengua de Señas Cubana (LSC), con el objetivo de contribuir a la comunicación oral y señada entre personas sordas y oyentes, de la LSC a la lengua española y viceversa.

Cada año, FLEX pone a disposición del sistema nacional de trabajo traductores-intérpretes, profesores e investigadores que pueden tener como primeras lenguas Francés, Ruso, Alemán e Inglés; y de segundas, Inglés, Alemán, Francés, Portugués, Italiano, Japonés y Chino.

Pero, ¿cuáles habrán sido las realidades a las cuales se enfrentaron estos especialistas siendo estudiantes? ¿Qué les espera como profesionales?

En ese sentido, Elisa Cabrera Domecq, actual decana de FLEX, nos asegura: «Nosotros tenemos vínculos estrechos con varias instituciones, donde los estudiantes hacen prácticas o se ubican una vez graduados. Hasta ahora, con el intercambio que hemos tenido con las instituciones receptoras, el criterio es muy alto sobre la preparación de los estudiantes, no solo por sus competencias en la lengua extranjera, sino también por la formación cultural con la que salen de la facultad».

No obstante, al intercambiar con Adriana Rómulo Granda, recién egresada de esta facultad, conocemos de cierto divorcio entre FLEX y el mundo profesional. «En su mayoría, las prácticas preprofesionales no se corresponden con las habilidades que se deben desarrollar y no tienen las calidades requeridas. Esto es un primer obstáculo para nuestra inserción laboral», pero el problema no concluye ahí, según nos explica.

Respecto a la ubicación laboral, ahonda Rómulo Granda: «En muchos casos, las plazas que vamos a cubrir no se corresponden con los estudios que hemos realizado, sobre todo con aquellas personas que van a trabajar al turismo». Solo para ejemplificar, y sin ánimos de ofender, Adriana cuenta que algunos egresados terminan asumiendo cargos de dicha área que requieren niveles básicos de idiomas, mientras que sus competencias y años de estudios los avalan como especialistas.

Acerca de este fenómeno, también nos comenta la profesora Rita: «Muchas veces los organismos no conocen exactamente todas las posibilidades que podría tener el egresado en su medio y quizás no lo utilizan como se debiera».

Mientras, Luis Javier Valido Osaba, en tercer año de Lengua Francesa y con segunda lengua en Alemán, refiere que en muchas ocasiones se confunde al lingüista con el gramático, cuando el objetivo de los graduados de lenguas no es corregir qué está mal escrito, pronunciado o ubicado en un contexto erróneo, sino ir a la raíz del problema: investigar cuáles fueron las causas que lo llevaron ahí.

En tanto, la máster en Filología Cabrera Domecq subraya que «los intérpretes son muy demandados, pero la matrícula no es la que realmente el país desearía. No obstante, hay instituciones que tienen prioridad en este sentido, porque no son muchas tampoco las que se dedican al uso de intérpretes como profesionales». Ese escenario condiciona que no pocos egresados del centro ejerzan, ahora mismo, la docencia en otras facultades; o como investigadores.

Además, Rita González expone que como los egresados tienen una formación bastante amplia asumen tareas que les abren caminos de perfeccionamiento y de especialización hacia otras esferas.

Ese fue el caso de Adriana Rómulo, quien admite que «de todo lo que he hecho con respecto a mi perfil profesional lamentablemente nada es por gestión de la FLEX; más bien ha sido por gestión personal y por deseos de superación». Ella ha incursionado en el turismo, la traducción, la interpretación, en la docencia como profesora de francés, ha sido asistente comercial y, más recientemente, integrante de un equipo de marketing.

Otro aspecto bastante abordado en diálogo con los estudiantes es la cantidad de empleos en los cuales pudieran ejercer como lingüistas; señalan que en realidad son muy pocos. Adriana, graduada de Francés, refiere que en la Facultad de Lenguas Extranjeras existe un Grupo de Estudios Lingüísticos y que, quizás, quienes vayan a la agencia de noticias Prensa Latina o a otros medios afines puedan emplear todos sus conocimientos, mas no son la mayoría.

Sobre la validez del certificado de FLEX en el exterior, Adriana nos explica que para ejercer en otros países tiene que realizar una prueba en alguna entidad rectora que garantice su nivel. De la misma forma que para ser traductor e intérprete por cuenta propia, según nos dice, también es necesario presentarse a exámenes de certificación en la ESTI (Equipo de Servicios de Traducción e Intérpretes).

Cabrera Domecq expresa que esta no es una situación exclusiva de la Facultad, pues puede ocurrir con cualquier egresado de cualquier carrera cubana. «Los títulos sí tienen validez internacional, pero depende del país en el que lo vayan a utilizar», destaca.

Por otra parte, debemos recordar que FLEX agrupa idiomas que solo se estudian en la capital y tienen becados de todo el país. No obstante, al hablar con algunos descubrimos que han tenido que mudarse a La Habana para encontrar mejores opciones de trabajo luego del egreso o se han quedado en sus lugares de residencia, donde no existen opciones a tono con su calidad.

Tal es el caso de Luis Javier. «Para ser sincero, en mi municipio no existen muchas opciones. La forma más viable sería trabajar en Cayo Levisa. Todo sería como guía turístico, aquí no hay opciones como traductor-intérprete. Y esa alternativa no está concebida como una posibilidad al finalizar la carrera, pero en algunas circunstancias hay que hacer concesiones», señala el pinareño.

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«Siempre han existido comentarios diversos hacia nuestra carrera. El prejuicio mayor es el que nos señala como personas sin una verdadera profesión. Si bien es cierto que dominar más de un idioma no es un súper poder y muchas personas lo logran, nuestra preparación es mucho más exacta y precisa», así explica Luis Javier.

Quienes aspiran a estudiarlas o desconocen las carreras — cuenta la estudiante de cuarto año Camila Fumero Argüelles — suelen afirmar que no es necesario cursar la enseñanza superior para saber otro idioma. Sin embargo, pocos aprecian los perfiles de traducción e interpretación, así como de didáctica y lingüística en los que se pudiera desarrollar un Licenciado en Lenguas.

Algunas personas piensan que quienes conozcan un idioma pueden desempeñarse como traductores e intérpretes y, para Flavia Lugo León, no hay nada más alejado de la realidad. Para cumplir con estas labores — nos explica — , se necesita tener creado un sistema de habilidades. Menciona la memoria, la comprensión oral, la reformulación y hasta la rapidez. «Conocer los idiomas es fundamental, pero se necesitan especialistas en sus lenguas de trabajo», asegura. Es por eso que, al decir de la graduada más integral de FLEX en 2021, la preparación es bien amplia.

Incluso, «algunos salen hasta con tres lenguas. Por planes de estudio, están obligados a cursar dos, pero casi ninguno se queda con dos, hacen electivas, otros cursos», advierte la decana.

Como si fuera poco, la profe Elisa recuerda la experiencia de un contacto con académicos franceses en el cual reconocieron que un licenciado en FLEX era equivalente a un máster 1 en Francia. «Un egresado nuestro no tiene nada que envidiarle a otro de cualquier parte del mundo», puntualiza.

También destacó que en cuanto a la lengua alemana sucede parecido, «nosotros tenemos profesores que van hasta Alemania a impartir cursos de alemán a los habitantes de esta nación europea. Eso es un prestigio que tiene el claustro».

Para quienes piensan que es imposible estudiar un idioma de grandes, Rita González, profesora titular y consultante de esta facultad, tiene un mensaje: «No es secreto para nadie que aprender una lengua extranjera fuera del medio lingüístico, y en una edad adulta, es un reto, pero se logra. Tenemos que suplir muchas cosas. En los últimos años, el desarrollo tecnológico y las TIC han beneficiado a los estudiantes».

Y es que constituyen cuatro carreras apasionantes, pero requieren de mucho estudio, motivación y deseos de superarse siempre. Al menos así lo describe Denisys Pérez Hernández, graduada en 2017. «Recomiendo a los interesados informarse del trabajo que puede desempeñar un graduado de FLEX y, al mismo tiempo, tener claras sus motivaciones y expectativas, para así poder, a través de las primeras, cumplir las últimas», explica la profesora del departamento de Lengua Inglesa de la institución.

Luego de conversar con varias personas de FLEX, a propósito de su medio siglo de existencia conmemorado el 4 de diciembre de 2021, este equipo se queda con una de las frases empleadas por Luis Javier para describir las lenguas extranjeras: «son la forma más humana de vincular experiencias y vidas de cualquier parte del mundo».

FLEX o el arte de «aplatanar» lo extranjero
FLEX o el arte de «aplatanar» lo extranjero