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Otro sueño que se hace realidad

Otro sueño que se hace realidad

Por: Mario Calit

De azul, en el centro, con su niña en brazos, ahí está ella, como si el tiempo no hubiera pasado, arropada por sus amigos del aula, como el primer día, pero ya nada es igual. Valeria, su hija, ya tiene dos años, los mismos que han pasado desde la última vez que la vi caminado por las calles de FCOM, nuestra FCOM.

Nunca dudé de su capacidad para finalizar lo empezado hace ya siete años. Casualmente hace pocos días, desde una guagua, observé su andar apurado en dirección a la facultad, me llené de esperanza, su velocidad sólo podía tener un motivo; la tesis. Ella no quería que estuviésemos es su defensa, le daba pena, mayor pena la nuestra si nos hubiéramos  perdido tal triunfo de Jessica, y es que cuando se han compartido cinco inolvidables años en la Universidad, es difícil que los tuyos te dejen sola en un momento así.

Este lunes al verla sentí que nos graduábamos todos, que defendíamos todos. Sus lágrimas, eran también nuestras. Tal vez el azul de FCOM no es el que recordamos y han cambiado los rostros del pasillo, puede que los mosquitos del último lobby estén extintos, no sé.

Sólo tengo una certeza; Jessica jamás perdió el azul, sus pies no se cansaron, y no importa si fue dos años después, llegó a la meta. Su rostro, resplandece, como cuando G-506 nos abrió las puertas, o cuando cada profe se rendía ante nuestras "exposiciones creativas" frente al aula.

La vida universitaria es siempre un camino de rosas, y como toda rosa, tiene sus espinas, esas que nos enseñan a levantar cabeza ante todo, a dormir solo lo necesario, a discriminar sueños de realidades y mantener viva esa alma revolucionaria intrínseca en cada estudiante de esta Casa de Altos Estudios .

Otro sueño que se hace realidad
Otro sueño que se hace realidad
Otro sueño que se hace realidad