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Un CHE desconocido

Un CHE desconocido

Una nueva faceta del internacionalista por antonomasia fue la develada esta tarde del 29 de octubre en el Patio de los Laureles de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. El libro  “Ernesto Che Guevara. Matemática y Electrónica. Diferentes visiones su relación con estas ciencias” fue presentado por su colectivo de autores: Nestor G. del Prado Arza, Mireya Vilaseca González, Hugo C. Pérez Rojas, Tirso W. Sáenz Sánchez, Luis Ramiro Piñero Díaz, José Luis García Cuevas y Orlando Carnota Lauzán. Este ejemplar de la Editorial Academia recoge aspectos fundamentales del pensamiento del Che relacionados con la Matemática y la Electrónica y regala al lector diversos testimonios de colaboradores que admiten su capacidad visionaria, en su labor como dirigente del Gobierno cubano. De la misma manera están contenidas en las páginas de este interesante documento, la visión de varios de los científicos cubanos que han integrado a su quehacer la perspectiva profesional de este gran héroe de la patria.

Durante la presentación, uno de los testimonios más conmovedores fue el de Mireya Vilaseca, hija de Salvador Vilaseca, profesor ilustre del Che, quien le dio clases de Matemática Superior durante los primeros años de la década del 60. La Dra. Mireya habló de la estrecha relación de amistad de su padre con este gran hombre y de cómo fue un estudiante muy disciplinado, siempre con ansias de seguir aprendiendo.

El Che quería estudiar Matemática, no por un interés meramente intelectual, sino porque creía en la necesidad de desarrollar la computación, la informática y la electrónica en la naciente sociedad cubana. Por ello, comprendía que su preparación en estas ciencias, además de otorgarle un crecimiento profesional, le iba a ayudar en el entendimiento de las situaciones, cuando fueran aplicadas a los centros e instituciones las nuevas tecnologías. Era un hombre de pasión, de pensamiento a largo plazo, así afirmara Tirso W. Sáenz, uno de los autores del libro. Y, María del Carmen Ariet, directora del Instituto Cubano del Libro, quien estaba presente en el público afirmó que para aquellos que dudan de esa singular correspondencia entre el Che y la Ciencia, el libro es una prueba clara de que si existía. El Che si era un hombre de Ciencia.

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