Glosario "Todos"

A

Acción: Título que establece la participación proporcional que su poseedor tiene en el capital de una empresa. Como tal, la acción convierte a su titular en propietario y socio capitalista de la firma en proporción al monto de acciones que ha suscrito. En la misma medida le confiere el derecho a votar en las asambleas generales de la empresa y a recibir los dividendos que le corresponden de acuerdo a las ganancias que se hayan obtenido. La clase y el número de acciones que posee una persona definen sus derechos y la magnitud de su propiedad.
Aunque existen en la práctica muchas clases diferentes de acciones las mismas pueden clasificarse en dos tipos básicos: las acciones ordinarias son las que soportan el riesgo de la actividad empresarial pues a ellas pertenecen las recompensas en los buenos tiempos y las cargas en los malos, no otorgando a sus tenedores ningún beneficio o protección especial; las acciones preferidas, o privilegiadas, dan a sus poseedores una prioridad sobre los tenedores de acciones ordinarias. Dicho privilegio puede referirse al pago de dividendos, a la devolución del capital -en el caso de liquidación de la sociedad- o al derecho a voto. En otros casos las acciones preferidas no tienen derecho a voto porque las empresas las emiten como una forma de obtener recursos financieros, ofreciendo atractivas condiciones a los inversionistas -como por ejemplo un dividendo fijo garantizado- pero sin tener que ceder el control sobre la marcha de la misma. Existen otras diversas modalidades que, según los casos, se utilizan para la emisión de acciones preferidas.
Las acciones, por otra parte, pueden ser a la orden, cuando figura en ellas el nombre de su poseedor, y al portador, cuando son suscritas sin tal especificación. Las primeras se traspasan mediante endoso, en tanto que las segundas son compradas y vendidas libremente en la bolsa de valores donde se cotizan. El precio al que se negocian las acciones refleja tanto su valor nominal, el valor inicial al cual fueron emitidas, como la actitud de confianza o desconfianza que tengan los inversionistas ante el desempeño de la empresa emisora: expectativas ante los dividendos futuros, ampliaciones, desenvolvimiento en el mercado, etc. También influye, en este último sentido, un conjunto de factores macroeconómicos: rendimiento de otro tipo de obligaciones, tasa general de interés prevaleciente, expectativas respecto al desempeño del conjunto de la economía, etc.

Activo: Todo aquello que una persona o empresa posee o le deben. Los activos, forman parte del patrimonio. Los activos incluyen activos reales y tangibles, como terrenos, edificaciones, plantas, máquinas, mobiliario y otros bienes, y activos financieros: dinero, valores, créditos y cuentas por cobrar, etc. Otra clasificación usual distingue entre el activo circulante de una empresa, constituido por la porción líquida de sus activos totales, es decir, que puede ser convertida rápidamente en efectivo, como los saldos de caja, cuentas bancarias y deudas a corto plazo, y los activos fijos que son aquellos que se refieren a deudas a mediano y largo plazo y, especialmente, a los bienes de capital, muebles e inmuebles, que sufren depreciación a lo largo del tiempo.
Acumulación del capital: Transformación de la plusvalía en capital. La fuente de la acumulación capitalista radica en la plusvalía creada por el trabajo no remunerado de los obreros asalariados. Los motivos propulsores de la acumulación del capital son la sed de ganancia de los capitalistas y la competencia. La acumulación del capital tiene lugar en el proceso de la reproducción capitalista ampliada. En el proceso de la acumulación del capital se efectúa la reproducción de las relaciones capitalistas de producción, se repite la explotación en mayor escala: aumenta el capital en manos de los capitalistas y, al mismo tiempo, crece el ejército explotado de obreros asalariados. Cuando, en una proporción dada, la plusvalía se divide en fondo para el consumo personal del capitalista y fondo utilizado para ampliar la producción, la magnitud de la acumulación será determinada por el volumen absoluto de la plusvalía. Todos los factores que contribuyen a elevar la plusvalía incrementan la acumulación del capital. Esto concierne, ante todo, al aumento del grado de explotación de los obreros, a la reducción de sus salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo. El crecimiento de la acumulación capitalista depende de lo que se eleve la fuerza productiva del trabajo, de la magnitud del capital en funciones, etc. La acumulación del capital se da cuando crece su composición orgánica, y conduce inevitablemente a la formación del ejército industrial de reserva, al paro forzoso. El crecimiento de la riqueza en manos de los capitalistas va acompañado del empeoramiento de la situación de los trabajadores (ver Ley general de la acumulación capitalista). Bajo el imperialismo, los monopolios tienen la posibilidad económica de aumentar sistemáticamente la acumulación a costa de la superganancia monopolista. Además de apropiarse de la plusvalía creada por los obreros en las empresas monopolistas, redistribuyen en su propio favor parte de la ganancia de las pequeñas, medias e incluso grandes empresas no monopolizadas. Los monopolios expolian a los pequeños productores de mercancías adueñándose de parte del producto necesario creado por estos últimos, explotan cruelmente a la población de los países poco desarrollados y dependientes. Sirve de importante medio de acumulación de capital en manos de los grandes monopolios, la militarización de la economía, la carrera de armamentos. En el proceso de acumulación del capital, se acentúan las contradicciones del capitalismo, se socializa la producción y el trabajo, se crean las premisas objetivas y subjetivas para que el socialismo sustituya al capitalismo.
Acumulación originaria del capital: Proceso histórico que precedió a la formación de la gran producción capitalista y separó de los medios de producción al productor. La acumulación originaria del capital va acompañada: 1) de la ruina en masa de los productores de mercancías (sobre todo campesinos) y su transformación en individuos desposeídos, jurídicamente libres, carentes de medios de subsistencia y, por ende, obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas; 2) de la acumulación de riquezas monetarias en manos de determinadas personas, riquezas necesarias para erigir empresas capitalistas. “Por tanto, el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad sobre las condiciones de su trabajo, proceso que de una parte convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras de otra parte convierte a los productores directos en obreros asalariados. La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción’’ (C. Marx). En Inglaterra, el proceso de la acumulación originaria del capital supuso la expropiación violenta de los campesinos, de cuyas tierras se apoderaron los grandes propietarios, quienes las convertían en pastizales para ovejas. Los campesinos desposeídos de sus tierras quedaban reducidos a la condición de personas carentes de bienes y, en última instancia, se veían obligados a someterse a la esclavitud capitalista. El gobierno feudal de Inglaterra dictaba leyes inhumanas contra las persones desamparadas, sin medios de subsistencia, que vagaban por todo el país; las empujaba hacia las empresas capitalistas las doblegaba a la disciplina cuartelaría del trabajo capitalista. El saqueo de las colonias los empréstitos estatales, el sistema tributario y la política proteccionista influyeron en no poca medida para que determinadas personas, sobre todo mercaderes, reunieran en sus manos grandes capitales. El Estado promulgaba leyes draconianas contra los expropiados, limitaba el salario de los obreros, establecía una prolongada jornada de trabajo. El proceso de la acumulación originaria del capital no se produjo simultáneamente en los diversos países, y en cada uno de ellos presenta rasgos específicos. En Inglaterra, Holanda y Francia, tuvo lugar en los siglos XVI—XVlll; en los países económicamente atrasados acaeció incluso en el siglo XIX. En Rusia, el proceso se extiende a lo largo de los siglos XVII-XIX y culmina con la reforma campesina de 1861, que arruinó en masa a los campesinos, los dejó sin tierras y convirtió a gran número de ellos en proletarios. Mas, en todas partes, la acumulación originaria del capital supuso la expropiación violenta, por métodos crueles, de los productores directos.
Ahorro: Aquella parte de la renta que no es gastada en los bienes y servicios que forman parte del consumo corriente. Ahorran las personas o unidades familiares cuando reservan parte de su ingreso neto para realizar inversiones o mantenerlo como fondo ante eventualidades diversas. Se habla también, a veces, del ahorro de las empresas, para hacer referencia a la parte de los beneficios que no es pagada en impuestos ni distribuida como dividendos entre los accionistas.
El dinero ahorrado generalmente se deposita en cuentas bancarias que ganan cierto interés; la banca utiliza tales depósitos para otorgar préstamos, con lo que las cantidades ahorradas quedan así disponibles para la inversión. Existe, por lo tanto, una relación clara entre la proporción del ingreso nacional que se destina al ahorro y la magnitud de la inversión y de la formación de capital.
Análisis estático y dinámico: Método de análisis económico que consiste en estudiar las relaciones entre los factores que determinan una posición de equilibrio, o condiciones de equilibrio, sin hacer referencia al proceso de ajuste a través del cual se ha alcanzado este equilibrio. La denominada estática comparativa compara entre posiciones de equilibrio diferentes, analizando los distintos valores que asumen en cada caso las variables económicas, pero sin considerar el proceso de cambio que lleva de una a otra posición. El análisis dinámico, por otra parte, examina la forma en que el precio y la cantidad pasan de la posición inicial a la nueva. A pesar de que el análisis estático se basa sobre una gran simplificación de lo que ocurre en la realidad, su utilidad es indudable, pues gracias al mismo pueden comprenderse los modelos básicos de comportamiento que dan lugar a situaciones más complejas.
Anarquía de la producción: Carácter espontáneo y caótico del desarrollo de la producción mercantil basada en la propiedad privada, falta de plan y de organización de la economía nacional en su conjunto. Cuando la propiedad de los medios de producción es privada, las mercancías se producen sin un cálculo previo de las necesidades sociales, bajo la acción determinante de la demanda espontánea del mercado, de la oscilación de los precios en el mismo, en enconada lucha competitiva. La anarquía de la producción y la competencia en la producción mercantil simple, llevan inevitablemente a la diferenciación de los productores y, en determinadas condiciones históricas, al nacimiento de las relaciones capitalistas de producción. En la sociedad burguesa, la anarquía de la producción alcanza enormes proporciones. A consecuencia de la contradicción irreconciliable entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de la apropiación de los productos del trabajo, la anarquía de la producción da origen a enormes gastos improductivos en todas las esferas de la economía, lo cual se manifiesta en que no se utilizan por entero las fuerzas productivas, en que existe un gran ejército de parados, y también en que se destruye directamente parte de la producción creada. La anarquía de la producción se revela con singular claridad en las crisis económicas de superproducción , cuando los capitalistas no encuentran una demanda solvente —dado que la situación de las masas trabajadoras empeora cada vez más— y reducen la producción. En la época imperialista, dicha anarquía aun se acentúa, pues con la formación de los monopolios se ahonda la desigualdad del desarrollo capitalista, y el afán de obtener una elevada ganancia monopolista intensifica y agudiza la lucha competitiva entre los monopolios. La anarquía de la producción y la competencia constituyen un rasgo característico de la economía capitalista, una ley económica del capitalismo imposible de eliminar en el marco de este último. De ahí que se hallen condenados a un inevitable fracaso los intentos de poner fin a dicha anarquía mediante la “planificación” de la economía capitalista. Tan sólo después de liquidar el capitalismo, después de establecer el poder de los trabajadores y de que los medios de producción pasan a ser propiedad social, resulta posible desarrollar de manera planificada la economía nacional y acabar con la anarquía de la producción y la competencia.
Aranceles: Impuestos que pagan los bienes que son importados a un país. Los aranceles son derechos de aduana que pueden ser específicos o ad valorem: los primeros obligan al pago de una cantidad determinada por cada unidad del bien importado, por cada unidad de peso o por cada unidad de volumen; los segundos se calculan como un porcentaje del valor de los bienes y son los que más se utilizan en la actualidad. Los aranceles aumentan el precio de los bienes importados.
Los aranceles se emplean para obtener un ingreso gubernamental o para proteger a la industria nacional de la competencia de las importaciones. El primero de esos usos ha tendido a decaer en las economías modernas, prefiriéndose otras fuentes de ingreso. Los aranceles que se establecen para proteger industrias incipientes o para "defender el empleo" constituyen la base de las políticas proteccionistas que estuvieron tan difundidas en América Latina hasta la década de los ochenta. Pero la teoría económica ha mostrado insostenible esta práctica, pues encarece indebidamente los bienes en el mercado local y -de hecho- hace más difícil que la industria local se actualice tecnológicamente. Solo en el caso de dumping por parte de competidores externos se justifica tal protección.
Los aranceles han mostrado una tendencia a bajar internacionalmente, gracias la acción del GATT y a la emergencia de mercados comunes en diversas regiones del mundo.

B

Balanza de pagos:Aquella parte de las cuentas de una nación, o cuentas nacionales, que contabiliza las transacciones hechas con el exterior. En ella se incluyen los pagos efectuados al extranjero por la adquisición de bienes y servicios, junto con las entradas provenientes del exterior por los mismos conceptos. Como tal, es un sumario estadístico que muestra todas las transacciones externas en las que está envuelto un país durante un período dado de tiempo, un año por ejemplo. No todos los países presentan sus balanzas de pagos de un modo estrictamente semejante, ni designan con idénticos términos a sus partes componentes, aunque existen características generales que siempre suelen respetarse.
La balanza de pagos se compone de dos cuentas: la cuenta corriente y la cuenta de capital. La primera de ellas está integrada por la balanza comercial, que refleja el movimiento de bienes, y la balanza de servicios, que muestra el movimiento de las exportaciones e importaciones denominadas "invisibles", las cuales incluyen todo tipo de servicios; la segunda muestra el saldo entre las entradas y salidas de capital. El saldo final de la balanza de pagos debe ser reconciliado mediante movimientos compensatorios simétricos a dichos movimientos, que consisten en un aumento o disminución de las reservas internacionales que posee un país.
Si el saldo final de la balanza de pagos es positivo o superavitario ello significa que el país ha tenido, durante un período dado, mayores ingresos que egresos netos; esa diferencia pasa a integrar entonces las reservas de oro y divisas que el país posee, en un movimiento que suele llamarse creación de reservas. Cuando el saldo es deficitario, del mismo modo, la creación de reservas adquiere un signo negativo, lo que significa que el país posee menos cantidades de oro y divisas que al cierre del ejercicio anterior.
Banco mundial: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), conocido generalmente como Banco Mundial. Banco internacional de desarrollo, agencia especializada de las Naciones Unidas. Fue creado en 1945, junto con el Fondo Monetario Internacional, como parte de los acuerdos de Bretton Woods signados el año anterior. Inicialmente el Banco tuvo como función primordial proporcionar capital para la reconstrucción de Europa en la posguerra. Actualmente su principal objetivo es asistir financieramente a los países en desarrollo, otorgándoles préstamos cuando no tienen acceso al capital privado o cuando sus términos de financiamiento resultan demasiado onerosos para ellos.
El BIRF obtiene sus fondos de la venta de sus títulos a los países miembros y de la emisión de bonos en los mercados internacionales. Sus préstamos son exclusivamente a largo plazo, con intereses relativamente bajos. Presta directamente a los gobiernos y a las empresas públicas o privadas que tengan avales de sus gobiernos. Proporciona además asistencia técnica y financiera. El Banco ha jugado un importante papel en la renegociación de la deuda externa de los países en desarrollo desde finales de la década de los ochenta.
Base material y técnica del comunismo: Producción altamente desarrollada en todas las ramas de la economía y basada en la plena electrificación del país, en el empleo máximo de la química en la economía, en la mecanización múltiple y en la automatización en gran escala de los procesos de producción, de suerte que queda asegurada la edificación de la sociedad comunista en lo fundamental. Crear dicha base constituye el problema esencial y decisivo en el proceso histórico de la transición de la fase inferior de la sociedad comunista a su fase superior. Lo que ante todo forma el contenido físico de la base material y técnica del comunismo es un sistema de producción muy perfeccionado técnicamente, que comprende los instrumentos y medios de trabajo de las diferentes ramas de la economía nacional. La existencia de semejante sistema, a la par de un alto nivel cultural y técnico los trabajadores, es capaz de asegurar un elevado rendimiento del trabajo social, una abundancia de bienes de vida indispensable para establecer su distribución según las necesidades, es susceptible de convertirse en la base necesaria para que se fusionen los dos tipos de propiedad social en la propiedad comunista única de todo el pueblo, para que cristalicen y se desarrollen las relaciones sociales comunistas. La construcción de semejante base material altamente desarrollada de la sociedad comunista presupone, en calidad de condición obligatoria: la plena electrificación del país y, partiendo de ella, el perfeccionamiento de la técnica, de la tecnología y de la organización de la producción social en todas las ramas de la economía nacional; la mecanización compleja de los procesos de producción, automatizándolos cada vez con mayor amplitud; la aplicación de la química en gran escala a la economía nacional; el intenso desarrollo de nuevas ramas de la producción eficientes económicamente, de nuevos tipos de energía y materiales; la utilización íntegra y racional de los recursos naturales, materiales y laborales; la unión orgánica de la ciencia con la producción y ritmos rápidos de progreso científico-técnico; un elevado nivel cultural y técnico de los trabajadores; superar en buena medida a los países capitalistas más desarrollados en cuanto a la productividad del trabajo, condición cardinalísima de la victoria del régimen comunista. La construcción de la base material y técnica del comunismo va indisolublemente unida al desarrollo del elemento principal de las fuerzas productivas, el hombre de formación integra y armónica, del que depende el establecimiento mismo de un sistema de producción muy automatizado en todas las ramas de la economía, lo mismo que la utilización eficiente del mismo. La creación de la base material y técnica del comunismo ha de servir de punto de partida para realizar hondas transformaciones en la estructura social y económica de la sociedad, para convertir el trabajo en la primera necesidad vital del hombre, para trocar en comunistas las relaciones sociales socialistas. A medida que se crea la base material y técnica del comunismo, el proceso de producción se libera cada vez más del limitado mareo de las condiciones naturales, en particular de las limitadas fuentes de recursos energéticos. Ello presupone, al mismo tiempo, que el proceso de producción se libera en medida creciente de la necesidad de poseer un arsenal de materias primas, gracias a los éxitos, cada día mayores, de la química moderna en la creación de materiales sintéticos con propiedades previamente establecidas; presupone que dicho proceso se libera, asimismo, de las condiciones climáticas y naturales que limitan el progreso de las fuerzas productivas, sobre todo en la esfera de la agricultura. El proceso de creación de la base material y técnica del comunismo se da a la par que los procesos de producción, cada vez más amplios y complicados, se liberan de las limitadas posibilidades naturales del propio hombre, de su fuerza física, de la agudeza de su vista, de su velocidad de reacción, del grado de solidez de su memoria, etc.; tal liberación irá en aumento de día en día gracias a la introducción creciente del sistema de máquinas de dirección automática de la electrónica, del sistema de teledirección, etc. Resulta, pues, que crear la base material y técnica del comunismo significa, prácticamente, dar un salto gigantesco en el desarrollo de las fuerzas productivas del país, llevarlas a un auge jamás visto, y conduce a un aumento radical de las posibilidades de modificar la naturaleza en el sentido deseable para la sociedad. Esto presupone, a su vez, aplicar los resultados de la ciencia de vanguardia en gran escala y en todas partes, a todas las ramas de la economía nacional, transformar poco a poco dicha ciencia en una fuerza productiva directa.
Base material y técnica del socialismo: Gran producción maquinizada moderna que abarca todas las ramas de la economía nacional y se basa en la propiedad social de los medios de producción. “La única base material del socialismo puede ser la gran industria maquinizada, capaz de reorganizar también la agricultura’’ (V. I. Lenin). Por su contenido físico, la base material y técnica del socialismo constituye ante todo un sistema de producción de la economía nacional formado por diversos medios de trabajo. Son inherentes a la base material y técnica del socialismo: la técnica avanzada y en rápido desarrollo, la alta concentración de la producción, la especialización y cooperación en la misma, el crecimiento del nivel cultural y técnico de los trabajadores y la elevación incesante de la productividad del trabajo. Esta base material y técnica se crea de manera planificada por medio de la industrialización socialista , que se lleva a cabo teniendo en cuenta las peculiaridades nacionales e históricas, así como las posibilidades naturales y económicas, del país dado.
Bienes complementarios: Son aquellos que deben utilizarse conjuntamente para satisfacer alguna necesidad. La relación que se establece entre bienes complementarios es tal que el consumo de unos va directamente aparejado al de aquéllos que lo complementan: así el consumo de automóviles requiere el de gasolina, el de electricidad es necesario para un computador, etc. Existen diversos grados de complementariedad entre bienes diferentes: en algunos casos es muy alta, como cuando se necesita una llave para usar una cerradura, y en otros casos es más flexible, pudiéndose usar más o menos cantidad de un bien para complementar otro. La demanda de los bienes complementarios tiene algunas particularidades que la distinguen de otros casos: si baja el precio de los electrodomésticos, por ejemplo, aumentará su consumo y -por lo tanto- el de electricidad, produciéndose un movimiento simultáneo, lo cual es opuesto a lo que ocurre en el caso de los bienes sustitutivos.
Bienes públicos: Llámanse así a los bienes o servicios que no pueden ser disfrutados por un individuo sin que otros también tengan acceso a ellos. Al establecerse una fuerza policial o un servicio de alumbrado público, por ejemplo, no es posible suministrar el bien a quienes paguen por él y excluir de su disfrute a quienes así no lo hagan. El consumo que una persona haga de tales bienes no disminuye el consumo de las restantes personas, a diferencia de lo que ocurre con los otros bienes, que por ello son llamados bienes privados. Cuando estas características se dan de un modo completo se habla de bienes públicos puros: en este caso no es posible excluir a nadie del consumo del bien y el consumo de una persona no disminuye el de las restantes. Cuando, como frecuentemente ocurre, esto sucede sólo de un modo parcial, se habla entonces de bienes mixtos. Por ejemplo, la vacunación contra una enfermedad puede considerarse un bien mixto, pues ella incluye una utilidad privada -la propia protección- pero también una utilidad pública, la protección que se ofrece a los demás contra el contagio. En este caso se habla de la externalidad del bien, de la utilidad que éste confiere a quienes sin embargo no han pagado para obtenerlo.
La provisión de bienes públicos no puede realizarse eficientemente a través del mercado puesto que el oferente de los mismos no puede garantizar que sólo quienes paguen tengan derecho a obtener el bien; en tales circunstancias muchas personas no tendrían incentivo alguno para pagar por algo que, de todas maneras, estarán en condiciones de disfrutar, y por lo tanto quien produzca el bien no tendrá los incentivos para hacerlo. El fenómeno de quienes pueden aprovecharse de la utilidad de un bien público sin haber pagado por ello es conocido como el caso del free rider (el que viaja sin pagar): cuando un bien público es provisto, éste tiene un precio que refleja el número de quienes han pagado por el mismo; pero, una vez provisto, y ya cubiertos todos los costos, cualquier persona que se incorpore al disfrute de ese bien podrá hacerlo gratuitamente sin alterar las transacciones ya realizadas. Por ello los bienes públicos se proveen generalmente a través de la acción de organismos públicos: gobiernos nacionales, regionales o municipales y asociaciones de diverso tipo.
Bienes sustitutivos: Llamados también competitivos, son aquellos que, aunque diferentes entre sí, pueden satisfacer la misma necesidad del consumidor. En tal caso un bien -o servicio- puede sustituir o entrar en competencia con otro; es el consumidor quien escoge la forma en que habrá de satisfacer sus necesidades: podrá viajar en avión o por carretera para trasladarse a otra ciudad, del mismo modo que podrá escoger entre múltiples alimentos diferentes para prepararse una comida.
Hay bienes que sólo en ciertos casos resultan sustitutivos, como cuando se escoge un regalo y pueden escogerse artículos muy diferentes; en otros casos los bienes pueden ser casi idénticos, como cuando diversas marcas se disputan un mercado bien definido y delimitado. La demanda de los bienes sustitutivos funciona de un modo diferente a la de los bienes complementarios. Cuando aumentan los pasajes de avión, por ejemplo, disminuye la demanda de los viajes aéreos pero aumenta en consecuencia la demanda de otros tipos de transporte. Las respectivas variaciones dependen de la elasticidad de sustitución entre dichos bienes.
Dentro de los bienes sustitutivos se habla también de bienes inferiores y superiores: los primeros no satisfacen tan bien las necesidades de los consumidores como los segundos. Los bienes inferiores se compran en cantidades relativamente grandes cuando la renta de los consumidores es baja; cuando el ingreso de éstos aumenta se produce una sustitución gradual en favor de los segundos.
Bolsa de valores: Mercado de capitales abierto al público donde se realizan operaciones con títulos de libre cotización: acciones, bonos y títulos de la deuda pública, certificados en divisas, etc. La bolsa de valores hace posible la existencia de un mercado secundario, puesto que los inversionistas acuden a ella aportando sus capitales para comprar los títulos ya emitidos por las empresas privadas o el sector público. La existencia de una bolsa de valores permite a las empresas, a su vez, obtener capitales para sus proyectos y su desarrollo.
La bolsa de valores puede considerarse como una institución que agrupa a los agentes que compran y venden acciones y otros valores, los cuales son conocidos como corredores. Sólo los corredores autorizados, previa compra de los derechos correspondientes, están facultados para realizar operaciones en la bolsa. La calidad de miembro de una bolsa está casi siempre estrictamente regulada, para ofrecer garantías de seriedad a los inversionistas que desean efectuar operaciones de riesgo. Del mismo modo las bolsas de valores fijan normas para que una compañía determinada pueda cotizar sus acciones en el mercado de capitales, ofreciendo así mayores garantías a los inversionistas.
Existen bolsas de valores en casi todas las capitales del mundo y en muchas otras ciudades importantes, las cuales están en contacto permanentemente entre sí; puede decirse, por lo tanto, que en la actualidad existe una especie de mercado mundial de capitales que permite los flujos financieros entre las plazas más importantes del mundo.

C

D

Déficit: Una cantidad, normalmente expresada en términos monetarios, que expresa que una suma es inferior a otra. Se habla de déficit cuando los pagos superan a los ingresos y el balance, en consecuencia, es negativo. El déficit fiscal indica la misma idea, aplicada en este caso a la diferencia entre ingresos y egresos públicos. Las políticas fiscales keynesianas insistieron en que los déficit fiscales eran necesarios para aumentar la demanda agregada en tiempos de recesión, ya que los gastos del Estado se añadían a la demanda de los particulares produciendo un efecto reactivador sobre la economía. Las concepciones monetaristas actuales destacan, en cambio, que los déficits fiscales son el principal motor de la inflación.
Demanda: Cantidad de una mercancía que los consumidores desean y pueden comprar a un precio dado en un determinado momento. La demanda, como concepto económico, no se equipara simplemente con el deseo o necesidad que exista por un bien, sino que requiere además que los consumidores, o demandantes, tengan el deseo y la capacidad efectiva de pagar por dicho bien. La demanda total que existe en una economía se denomina demanda agregada y resulta un concepto importante en los análisis macroeconómicos.
La cantidad de mercancías que los consumidores están dispuestos a comprar depende de un conjunto bastante amplio de variables: de su precio, de la utilidad que les asignen, de las cantidades que ya posean, del precio y disponibilidad de otras mercancías sustitutivas y complementarias, de sus ingresos y de las expectativas que tenga acerca de su renta futura y la evolución de los precios. De hecho, sin embargo, los economistas tienden a simplificar estas relaciones suponiendo que todas esas variables, salvo el precio, permanecen constantes, y estableciendo así la relación entre esas dos variables principales: precio y cantidad demandada.
Deuda: Vínculo en virtud del cual una persona, denominada deudor, se compromete a pagar a otra, denominada acreedor, una suma determinada de dinero o ciertos bienes y servicios específicos. Las deudas se originan normalmente cuando los acreedores otorgan préstamos a los deudores, que éstos entonces se comprometen a devolver en cierto plazo y bajo determinadas condiciones. Entre estas últimas la más corriente es la que fija la tasa de interés que habrá de devengar el préstamo.
Las economías modernas se basan en gran parte sobre las deudas a corto o largo plazo que contraen los particulares, las empresas y el Estado. Sólo las transacciones de menor cuantía suelen pagarse en efectivo pues para casi todas las demás se emplean diversas formas de crédito. Las deudas, por lo general, quedan legalmente registradas mediante el uso de instrumentos mercantiles específicos: pagarés, letras de cambio, bonos, etc.
Dinero: Mercancía cuya función especifica estriba en desempeñar la función de equivalente general . El dinero surgió espontáneamente en la remota antigüedad, en el proceso de desarrollo del cambio y de las formas del valor. En los estadios iniciales del cambio, fueron diversas las mercancías que se emplearon como equivalente general. Poco a poco, la función del dinero se fue fijando espontáneamente en la plata y el oro gracias a las singulares propiedades físicas y químicas de dichos metales, muy idóneos para desempeñar el papel de equivalente general. En el siglo XX, la función de mercancía dinero se ha circunscrito exclusivamente al oro. La aparición del dinero fue resultado del desarrollo de la contradicción interna dada en la mercancía, de la contradicción entre el valor de uso y el valor. En consecuencia, todo el mundo mercantil quedó escindido en dos polos: 1) todas las mercancías como valores de uso, y 2) el dinero, plasmación general del valor. En el valor de uso del dinero se expresa el valor de todas las demás mercancías; el trabajo concreto contenido en el dinero sirve de forma general en que se manifiesta el trabajo abstracto , y el trabajo privado encarnado en el dinero aparece en forma socialmente reconocida. Por medio del dinero se realiza el calculo social del trabajo, se mide el trabajo contenido en la mercancía y esto medición no se hace de manera directa e inmediata en tiempo de trabajo, sino indirectamente, por medio del precio de la mercancía. A diferencia de las otras mercancías; el dinero posee la propiedad de ser directa y universalmente cambiable por cualquier otra mercancía. La esencia y el papel del dinero en la economía se manifiestan en las funciones del dinero . La aparición del dinero resuelve la contradicción del cambio directo de mercancías a la vez que da origen a las condiciones para que sigan desenvolviéndose las contradicciones de la economía mercantil. El cambio de mercancías a través del dinero, en la economía mercantil basada en la propiedad privada sobre los medios de producción, intensifica la dependencia en que el productor de mercancías se encuentra respecto al mercado, a la fluctuación de precios debida a las variaciones de correlación entre la demanda y la oferta de mercancías. De ahí que la aparición del dinero supusiera un aumento del poder de la espontaneidad social sobre los hombres. El desarrollo de las relaciones monetario—mercantiles socava la economía natural e intensifica la diferenciación de los productores privados de mercancías. Las cargas feudales en especie se convierten en tributos en dinero, surgen y se desarrollan los impuestos monetarios. Entre las masas de la población aumenta la necesidad de dinero. El dinero se concentro en manos de los ricos y se convierte en medio de explotación de los pobres. En el régimen de propiedad privada sobre los medios de producción, cuando aparece en el mercado la mercancía fuerza de trabajo, el dinero facilita el desarrollo del sistema de trabajo asalariado y él mismo se convierte en instrumento de la explotación capitalista. La utilización del dinero con fines de lucro lo transforma en capital. Mas el dinero por si mismo no es capital. Expresa las relaciones de producción dominantes entre los productores de mercancías. Así se explica que la esencia del dinero se modifique en dependencia del modo de producción a que sirve. Bajo el capitalismo, el dinero se convierte en capital, sirve para enriquecer a la minoría explotadora. La necesidad del dinero en la sociedad socialista está condicionada por la existencia de la producción mercantil y por la acción de la ley del valor. Bajo el socialismo, el dinero cumple su función de equivalente general sin entrar en contradicciones antagónicas con la mercancía. No hay crisis económicas de superproducción que detengan el proceso de conversión de las mercancías en dinero. Bajo el socialismo, el dinero no aparece en calidad de forma universal de la riqueza de la sociedad, como bajo el capitalismo. Dada la limitación de la esfera mercantil, en la sociedad socialista elementos de la riqueza social tales como la tierra y el subsuelo, los bosques, etc. no son objeto de compraventa. Al suprimirse la propiedad privada, se liquida el poder del dinero sobre los hombres y sus relaciones. Bajo el socialismo, el dinero no puede actuar como capital, cono instrumento de explotación. Siendo, bajo el socialismo, equivalente general, el dinero está al servicio del proceso de la reproducción ampliada, se utiliza para organizar la autonomía económica, para el cálculo y control de la producción y distribución del producto social, se usa como medida del trabajo y como medida del consumo. El Estado socialista utiliza el dinero para organizar de manera racional y rentable la economía, estimulando materialmente a las empresas y a los trabajadores para que alcancen altos índices de producción con un mínimo de gastos sociales de trabajo. Establecido el comunismo, desaparecerá la necesidad del dinero.
División social del trabajo: Separación de distintos tipos de trabajo en la sociedad de modo que los productores se concentran en determinadas ramas y clases de producción. La división social del trabajo se refleja en la división de la economía nacional en sectores (industria, construcción, agricultura, transporte etc.) y en ramas de la producción (industria ligera, construcción de maquinaria, metalurgia, ganadería, horticultura, etc.). La división social del trabajo, así como la división del mismo en una empresa, implica una especialización profesional de los trabajadores de la producción. El grado de desarrollo de la división social del trabajo caracteriza el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. La primera gran división social del trabajo —separación de las tribus dedicadas a la ganadería— contribuyó a elevar sensiblemente la productividad del trabajo y creó las premisas materiales para el nacimiento de la propiedad privada, de la sociedad de clases. La segunda gran división social del trabajo —los oficios se separaron de la agricultura— contribuyó a la ulterior elevación de la productividad del trabajo y, junto a la primera gran división social del trabajo, hizo que se ampliara la producción de artículos destinados especialmente al cambio y que creciera la producción mercantil. El desarrollo de la economía mercantil y la ampliación del mercado condicionaron el surgimiento de la tercera gran división social del trabajo: la formación de la clase de los mercaderes. El progreso de la división social del trabajo en las sociedades basadas en la explotación presenta un carácter clasista antagónico y en parte encuentra su expresión en el nacimiento y desarrollo de la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo físico. Bajo el capitalismo, la división social del trabajo se desarrolla espontáneamente. El desigual avance de las distintas esferas y ramas de la producción, la anarquía de la producción social y la enconada lucha competitiva provocan una constante desproporción y un despilfarro incesante del trabajo social. En la economía capitalista la producción se especializa con miras a obtener ganancias. El proceso de desarrollo de la división social del trabajo acentúa el carácter social de la producción capitalista, creando las premisas materiales del socialismo. La división social del trabajo llega a rebasar los límites de la economía nacional, el comercio internacional se desarrolla sobre la base de la gran producción maquinizada y estas circunstancias hacen que surja la división capitalista internacional del trabajo . Bajo el socialismo, la división social del trabajo se diferencia por principio de la división del trabajo en el régimen capitalista. Se desarrolla según un plan con miras al crecimiento de la producción social y a la elevación de la productividad del trabajo y ello con el fin de satisfacer las necesidades de la sociedad y de cada uno de sus miembros. El emplazamiento socialista de la producción, la especialización y la cooperación de las empresas abren amplias posibilidades para que se utilicen de manera más completa y eficiente el potencial de producción, los recursos laborales y materiales. Con el nacimiento del sistema socialista de economía mundial, la división social del trabajo rebasa el marco de los diversos pulses socialistas, aparece la división socialista internacional del trabajo

E

Econometría: Nombre con el que se designa la aplicación de las técnicas matemáticas y estadísticas a la resolución de problemas de economía. La econometría, por lo general, se basa en la construcción de modelos formales con los cuales es posible verificar hipótesis, medir variables estadísticas y realizar pruebas de simulación. En las últimas décadas se ha recurrido crecientemente al uso de técnicas econométricas para la validación de muchas afirmaciones que se formulan en el plano de la teoría económica, lográndose así conocimientos valiosos y predicciones cuantitativas de mayor precisión. Esta tendencia ha dado lugar, también, al desarrollo de una rama de teorías estadísticas y matemáticas específicamente ligadas a su aplicación a los problemas y datos típicos de la economía, que suele denominarse como econometría teórica, para distinguirla así de la econometría aplicada, cuyo objeto se concentra en la estimación del comportamiento futuro de las variables de acuerdo a lo mencionado al comienzo de esta definición.
Economía política: Ciencia que trata del desarrollo de las relaciones sociales de producción. Estudia las leyes económicas que rigen la producción, la distribución, el cambio y el consumo de los bienes materiales en la sociedad humana, en los diversos estadios de su desarrollo. La economía política es una ciencia histórica. Revela las condiciones y causas del origen, evolución y cambio de unas formas sociales de producción por otras, más progresivas. La economía política roza los intereses económicos y políticos fundamentales de los hombres, de las diversas clases de la sociedad y, en las formaciones antagónicas de clase, es campo de una aguda lucha clasista. Por esto no existe ni puede existir una economía política única para todas las clases. Existen la economía política burguesa, la economía política proletaria y la economía política de las clases intermedias: de la pequeña burguesía. Como quiera que las relaciones de producción son relaciones entre los hombres y se forman en el proceso de producción de los bienes materiales, la economía política estudia y desentraña las leyes que presiden el desarrollo de tales relaciones en estrecha conexión y acción recíproca con las fuerzas productiva, fuerzas que, en unidad con las relaciones de producción, constituyen el modo de producción de una determinada formación económico-- social. La economía política surgió en la época del régimen esclavista como ciencia que trata de la administración de la hacienda doméstica. A este significado inicial se debe el nombre de la ciencia, derivado de los palabras griegas “politeia” y “oïkonomia” (“politeia”: organización social; “oïkos”: casa, hacienda; y “nomos”: ley). La economía política empezó a desarrollarse como ciencia independiente al nacer el modo de producción capitalista. A ese período corresponden las primeras tentativas de interpretar teóricamente y elucidar varios fenómenos del capitalismo. En los siglos XVI-XVIII, surgió y se desarrolló la corriente del pensamiento económico y de la economía política conocidos con el nombre de mercantilismo. Los mercantilistas, centrando su atención en los fenómenos superficiales de la vida económica de la sociedad, atribuyeron un significado decisivo a la esfera de la circulación, al comercio, al dinero, como fuente única de la riqueza. En el período en que se forma el modo capitalista de producción , cuando la burguesía era todavía una clase ascendente y desempeñaba un papel progresivo en la lucha contra el feudalismo, cuando las contradicciones entre la burguesía y el proletariado aún no se habían desarrollado, surgió y se estructuró la economía política burguesa científica o clásica. Sus fundadores, W. Petty, A. Smith y D. Ricardo, iniciaron la investigación científica del modo capitalista de producción, hicieron muchos descubrimientos importantes en la elucidación de las leyes que rigen la producción social y la distribución de los bienes materiales. Sin embargo, la limitación burguesa y el insuficiente desarrollo del capitalismo impidieron a los clásicos de la economía política burguesa descubrir la esencia explotadora y el carácter históricamente transitorio del capitalismo, poner al desnudo las contradicciones antagónicas del mismo. Desde el momento en que la lucha de clases del proletariado empezó a amenazar la existencia del capitalismo, la economía política burguesa clásica cedió su puesto a la economía política vulgar, es decir, no científica, que domina en el mundo capitalista hasta el presente. Sus primeros representantes, J. B. Say, T. R. Malthus, J. S. Mill, MacCulloch y otros, suplantaron el conocimiento científico de los fenómenos económicos por la descripción de sus nexos puramente externos, superficiales, con miras a la intencionada defensa del régimen capitalista. Cuando aparece el marxismo, la tarea principal de los economistas vulgares estriba en refutarlo. Utilizando el anticomunismo como principal arma político-ideológica del imperialismo, la economía política burguesa contemporánea dirige burdos y primitivos ataques contra el socialismo científico y los países socialistas, inventa nuevas impugnaciones “científicas” del marxismo, intenta adaptar la doctrina económica marxista—leninista a les nuevas necesidades de la apología del capitalismo actual. En las condiciones a que da origen la lucha entre los dos sistemas mundiales—el socialista y el capitalista—, los economistas burgueses consideran, que su principal tarea estriba en conservar por todos los medios el capitalismo, presentarlo como capitalismo “popular” del que se afirma que ha perdido su naturaleza capitalista y se ha convertido poco menos que en socialismo, con lo que pretenden evitar su hundimiento inevitable. Estudiando el modo capitalista de producción y aprovechando con espíritu crítico los elementos científicos de la economía política burguesa clásica, Marx y Engels crearon, por primera vez, la economía política proletaria, auténticamente científica, que se convirtió en importantísima parte integrante del marxismo — leninismo. El marxismo llevó a cabo un cambio radical, revolucionario, en la economía política. Allí donde los economistas burgueses veían relaciones entre las cosas, Marx descubrió relaciones entre los hombres, entre las clases sociales, relaciones económicas de producción. Son, precisamente, las relaciones de producción entre los hombres, en cuanto las relaciones fundamentales y decisivas de todas las relaciones sociales, las que constituyen el contenido de los fenómenos sociales, objeto de estudio de la economía política. Frente a los economistas burgueses, que consideran el modo capitalista de producción como perpetuo, invariable y plenamente concorde con la naturaleza y los intereses del hombre, la economía política proletaria descubrió los leyes internas del origen, desarrollo e inevitable hundimiento del capitalismo, por primera vez demostró científicamente la limitación del capitalismo, su carácter históricamente transitorio. La doctrina económica de Marx y de Engels constituye una fundamentación profunda y multilateral acerca de que es inevitable el hundimiento revolucionario del capitalismo y la instauración de la dictadura de la clase obrera, acerca de la misión histórica del proletariado como sepulturero del capitalismo y creador de la sociedad nueva, comunista. A la investigación multilateral de las relaciones de producción del capitalismo está consagrado el principal trabajo de Marx: “El Capital”. En él, Marx puso al descubierto la ley económica que rige el movimiento de la sociedad capitalista (la producción y apropiación de la plusvalía), analizó las contradicciones del capitalismo y demostró científicamente la inevitabilidad de la sustitución revolucionaria del capitalismo por el socialismo. La piedra angular de la doctrina económica de Marx es la teoría de la plusvalía, teoría con que se revela el secreto de la explotación capitalista, se muestran al desnudo las irreconciliables contradicciones antagónicas entre el trabajo y el capital, que llevan al capitalismo a su inevitable hundimiento. La economía política proletaria muestra cómo todo el decurso del desarrollo histórico de la sociedad humana prepara las condiciones en que nace y vence el modo comunista de producción, La economía política proletaria se formó en lucha sin cuartel con las concepciones hostiles al marxismo en la esfera de la teoría económica. Alcanzó su ulterior desarrollo en los trabajas de Lenin. Defendiendo la doctrina revolucionaria del marxismo contra los ataques de la seudociencia burguesa, así como contra las tergiversaciones de los revisionistas y oportunistas, Lenin desarrolló con espíritu creador la doctrina económica de Marx y Engels, elevó el marxismo a un nuevo grado, más elevado. Lenin creó la doctrina del imperialismo como estadio superior del capitalismo, descubrió la esencia y los rasgos fundamentales de la crisis general del capitalismo , desarrollo la teoría de la revolución proletaria, fundamentó la inevitabilidad de la victoria del socialismo en un solo país, la doctrina sobre la no simultaneidad de la victoria del socialismo en diversos países y la multiplicidad de formas del transito al socialismo, la importancia histórico-mundial de la alianza de la clase obrera con el campesinado en la lucha por la victoria de la revolución socialista. Lenin sentó las bases de una nueva sección en la ciencia económica: la economía política del socialismo. Esta nueva parte de la economía política revela las leyes económicos de la transición del capitalismo al socialismo, los caminos y métodos para establecer el modo comunista de producción; investiga las leyes económicas objetivas del socialismo, da una explicación fundada de las condiciones objetivas a que responde el paso gradual al comunismo, pone al descubierto las leyes de formación y desarrollo del sistema mundial del socialismo. La economía política marxista—leninista constituye una poderosa arma teórica en la lucha contra el imperialismo y por la edificación del comunismo, sirve a los partidos comunistas y obreros de todos los países como guía para la acción. La economía política marxista-leninista posee un carácter de clase, de partido. Desenmascara decididamente la esencia anticientífica y reaccionaria de la ciencia económica burguesa, defensora del capitalismo; sostiene una lucha intransigente contra el revisionismo, el reformismo y otras tergiversaciones de la teoría económica. La economía política del socialismo, como el marxismo en su conjunto, posee un carácter creador y activo. Se desarrolla en estrecho lazo con la práctica de la edificación comunista.
Eficiencia: El concepto de eficiencia, en economía, es diferente al de eficiencia técnica que se utiliza en otras ciencias: no se trata de la maximización del producto por unidad de energía o de materias primas, sino de una relación entre el valor del producto y de los recursos utilizados para producirlo. La eficiencia económica pone de relieve entonces la relación entre el costo y el valor de lo producido. Se habla de estar en la frontera de eficiencia cuando se llega a la maximización del valor a un coste dado, siempre y cuando lo producido tenga demanda en el mercado.
Ejército Industrial de Reserva: Cantidad relativamente sobrante de obreros en comparación con la demanda de fuerza de trabajo por parte del capital.
Elasticidad: La elasticidad mide, en términos generales, el grado de respuesta de una variable a los cambios de otra. Así la elasticidad precio de la demanda mide las variaciones porcentuales de ésta ante un cambio en el precio de la mercancía demandada, la elasticidad de oferta registra los cambios de la cantidad de una mercancía que se produce ante una variación de los precios y la elasticidad cruzada de la demanda mide el incremento o reducción en la demanda de una mercancía cuando se produce un cambio en el precio de otra. Se habla también de elasticidad de sustitución para indicar los cambios relativos en la demanda de dos mercancías sustitutivas por parte de los consumidores o entre dos factores de producción. El término, en economía, tiene una aplicación bastante generalizada, ya que puede aplicarse -y se aplica- a muchos otros casos en que interesa comprender el tipo de relación específica que se produce entre dos variables. Cuando se utiliza para el análisis de variaciones muy pequeñas, o infinitesimales, representa matemáticamente una derivada de una variable con respecto a otra; este es el tipo de variación que interesa en el análisis marginal.
La demanda y la oferta se consideran perfectamente elásticas cuando un cambio infinitesimal en el precio de un bien da origen a un cambio infinitamente grande en la cantidad demandada u ofrecida; si el cambio es más que proporcional, se habla de una demanda u oferta relativamente elásticas. En el caso de que un cambio en el precio dé origen a un cambio en las otras magnitudes exactamente en la misma proporción se habla entonces de elasticidad unitaria: ello ocurre cuando un aumento de un 1% en el precio, por ejemplo, reduce la demanda en la misma proporción, es decir en un 1%. Del mismo modo se habla de oferta o demanda relativamente inelásticas cuando los cambios en las mismas son menos que proporcionales, o perfectamente inelásticas, cuando el cambio ante la variación de los precios resulta nulo. Los valores de elasticidad hallados en un caso dado expresan numéricamente la pendiente de la curva que relaciona ambas variables.
La elasticidad de demanda refleja el grado el que es posible sustituir por otros el bien demandado; la de oferta alude, en la misma forma, a la posibilidad de sustituir diferentes factores productivos. Si el consumidor tiene mercancías muy semejantes ante sí, y una de ellas aumenta de precio, es muy probable que la demanda se vea afectada considerablemente, pues se tenderá a sustituir los bienes que han subido de precio por otros más o menos similares: en este caso encontraremos una alta elasticidad. Diferente es lo que ocurre cuando no existen tales sustitutos, o estos tienen precios más altos; en tal caso la demanda resultará mucho más inelástica.
Empresa: Unidad de control y decisión que utiliza diferentes insumos para producir bienes o servicios. Las empresas, según su propiedad, pueden ser privadas o públicas; en el primer caso pertenecen a un empresario o conjunto de empresarios, mientras que en el segundo la propiedad es del Estado, ya sea a nivel nacional, regional o municipal. La gestión de la empresa, que antiguamente casi sin excepción correspondía al empresario, se encuentra ahora siempre en manos de un cuerpo organizado de empleados especializados, la gerencia, salvo en los casos de empresas pequeñas o de características muy especiales. En las empresas públicas la gestión puede efectuarse directamente por funcionarios gubernamentales o puede estar a cargo de una gerencia técnica, más o menos independiente de las decisiones políticas.
La empresa privada es la unidad esencial de una economía de mercado. Es un ente que trata de maximizar sus beneficios planificando sus acciones y estudiando la forma de seleccionar sus insumos y sus productos de modo de obtener la mayor eficiencia en sus actividades. Dicha eficiencia productiva se mide en términos concretos por la ganancia, aunque esta última puede provenir, en condiciones de competencia imperfecta, de muchos otros factores.
Las empresas son, por lo tanto, unidades de decisión que efectúan elecciones económicas. De la existencia de múltiples empresas, de muy variadas características, depende la abundante oferta de bienes y servicios que caracteriza a las economías modernas. Cada una de ellas aprovecha una circunstancia particular, un deseo específico de los consumidores o una aptitud especial para producir mercancías que éstos demandan.
El estudio del funcionamiento de la empresa, la llamada teoría de la firma que desarrollaron los neoclásicos, resultó de suma importancia para el desarrollo de la microeconomía. En la misma se analiza a la empresa como una entidad abstracta que, conociendo la demanda y los costos existentes, trata de maximizar sus beneficios en un mercado competitivo. Se trata obviamente de un modelo abstracto, no de la descripción de la realidad con todos sus matices, que -sin embargo- ha resultado de gran utilidad para hacer predicciones acerca del comportamiento de los mercados y de las firmas que en ellos participan.
Equilibrio: Situación de estabilidad en un proceso, que se produce cuando se compensan, anulándose, las fuerzas opuestas que obran en el mismo. El término proviene de la física, donde se aplicó inicialmente a un estado de reposo en cuerpos sometidos a fuerzas diferentes. En economía sirve para describir un estado en el cual no existen tendencias hacia el cambio o, más precisamente, donde las tendencias presentes se anulan entre sí produciendo estabilidad. Así ocurre, por ejemplo, cuando en un mercado de mercancías, capital o trabajo, la oferta que llega a un precio dado es igual a la demanda existente a ese mismo precio. Se dice entonces que se ha llegado a un precio de equilibrio, pues a ese valor la cantidad que los oferentes desean vender es igual a la cantidad que los consumidores están dispuestos a comprar. Si el precio fuese menor habría, por supuesto, más demanda, pero la oferta no alcanzaría a satisfacerla; a la inversa, a un precio mayor, la oferta sobrepasaría a la demanda. En cambio, cuando se llega al precio de equilibrio, las fuerzas contrapuestas alcanzan una situación de estabilidad.
La ciencia económica ha utilizado extensamente el concepto de equilibrio, pues el mismo es una herramienta conceptual de singular valor para el análisis del comportamiento de los mercados y de muchas variables específicas: comprender las condiciones en las que se equilibra un proceso es comprender también la dinámica de las fuerzas que en él intervienen y el tipo particular de relación que se da entre ellas. León Walras, siguiendo esta idea, postuló hace ya más de un siglo el concepto de equilibrio general, un sistema de ecuaciones que permite describir lo que sucede en una economía cuando todas las fuerzas que intervienen en la misma llegan a un estado de equilibrio en todos los mercados.
Escasez: El concepto de escasez, en economía, no designa la falta absoluta de un bien, sino la relativa insuficiencia del mismo con respecto a las necesidades, deseos o requerimientos de los consumidores. Un bien escaso, por lo tanto, es aquel cuya abundancia o disponibilidad es limitada. No existe escasez de aire, por ejemplo, puesto que este bien está disponible en forma irrestricta para sus consumidores, llamándoselo por lo tanto un bien libre. En cambio, todos los bienes y servicios que se comercian por un precio son bienes escasos, pues ellos se ofrecen en cantidades más o menos restringidas. Puede darse el caso de que haya pocos bienes de una cierta clase y que, sin embargo, no se los considere escasos desde el punto de vista económico: una piedra que no posea utilidad para la construcción y que no sea valorada por sus características estéticas u ornamentales, no es un bien económico pues no existe demanda para ella, por más que sea única en su especie y por lo tanto "escasa" en el sentido vulgar del término. El caso contrario también es frecuente: un recurso como el agua potable, aparentemente "abundante" en muchas regiones, debe considerarse sin embargo como un bien económico escaso pues, aunque fácil de obtener, no es sin embargo ilimitado.
La inmensa mayoría de los bienes son escasos debido a que, en cualquier momento dado, la oferta de materias primas, maquinaria, tierra, o trabajo necesarios para crearlos, resultan también escasa. De allí que uno de los problemas centrales de la economía sea estudiar las formas en que las diversas sociedades asignan los recursos escasos existentes a los infinitos fines posibles, pues producir más cantidad de un bien o servicio implica, necesariamente, que se produzca menos cantidad de otros. Este problema, que en las sociedades modernas se refiere en gran parte al respectivo papel que asumen tanto el mercado como el sector estatal, ha dado lugar a un amplio debate entre los partidarios de la planificación y los de la economía libre.
El tiempo, en economía, se considera como un recurso escaso que posee singular interés: la producción de bienes y servicios involucra, en todos los casos, el uso del tiempo y, como en el caso de cualquier otro factor productivo, éste puede destinarse siempre a usos alternativos que habrá que considerar antes de tomar una decisión.
Estado: El Estado es la institución en que se concentra el poder político de una sociedad, es decir, el poder de tomar las decisiones que afectan al conjunto de la población. Como tal, al Estado se le asigna el monopolio de la violencia legítima. Además de ello, el Estado desarrolla un conjunto de funciones que lo convierten en un agente económico de suma importancia: por una parte cobra impuestos, que constituyen su fuente de ingresos, y por otra parte realiza gastos, que incluyen el pago de los funcionarios que prestan servicio en sus distintas dependencias y las adquisiciones de los bienes que requiere para desempeñar sus actividades; además provee a los ciudadanos de diversos bienes públicos y, en muchos casos, realiza funciones de empresario, pues es poseedor y/o administrador de empresas públicas. El Estado, en las sociedades modernas, asume asimismo las funciones de emitir dinero, de regular diversos mercados y de influir en el comportamiento económico del país mediante su política económica y las diversas regulaciones que puede imponer.
El papel económico del Estado ha variado considerablemente a lo largo de la historia y ha sido objeto de estudio por casi todos los teóricos de la economía. La teoría del Public Choice ha intentado trasladar la metodología de análisis de la economía a las decisiones que toman los organismos públicos.
Expectativa: Aquella previsión o suposición sobre el futuro que afecta el comportamiento presente. Las decisiones económicas raramente se toman sobre la base exclusiva de los datos del presente: todo agente tiene, por lo general, alguna idea de cómo evolucionarán los precios en el futuro, y de acuerdo a ella decide su conducta. Sobre la base de las expectativas es que se realiza la especulación, se efectúan inversiones, se solicitan y otorgan préstamos y se desarrollan muchas otras acciones básicas de la vida económica.
Las expectativas, por otra parte, no deben ser entendidas como una previsión científica deducible a partir de una ley, sino como estimaciones que tratan de reducir en lo posible el nivel de incertidumbre propio de toda actividad económica: el hecho de que un agente económico tenga expectativas definidas no es suficiente para determinar por completo el curso de acción que se seguirá; es preciso tener en cuenta que los otros agentes con los que el primero interactúa también tienen expectativas, por lo que la resultante puede ser diferente según tales expectativas coincidan o discrepen en mayor o menor proporción.
Las expectativas se llaman adaptativas cuando la previsión consiste simplemente en proyectar hacia el futuro las tendencias y magnitudes presentes; se denominan racionales cuando intentan hacer el uso más sistemático y científico posible de la información disponible.
Explotación capitalista: Forma histórica de explotación de los trabajadores bajo la cual los capitalistas, poseedores de los medios de producción, se apropian la plusvalía creada por el trabajo no retribuido de los obreros. La forma de explotación capitalista se distingue de las formas esclavista y feudal por presentarse de una manera velada. En el régimen de esclavitud y en el feudal, la explotación resultaba palmaria, abierta; el trabajador dependía personalmente de los explotadores, y la disciplina del trabajo era la disciplina del palo. Bajo el capitalismo, los obreros jurídicamente son personas libres, pero como carecen de medios de producción, para no morir de hambre se ven obligados e vender su fuerza de trabajo. El capitalista y el obrero como poseedores de mercancías aparecen en el mercado formalmente libres e iguales en derechos, mas la apariencia de igualdad jurídica entre el dueño del capital y el dueño de la fuerza de trabajo encubre la monstruosa desigualdad que existe entre los explotadores y los explotados. El obrero sólo es libre de elegir a cuál de los explotadores va a vender su fuerza de trabajo. Con el desarrollo del capitalismo y el incremento constante del ejército inmenso de parados, el obrero ya no es libre ni siquiera de elegir a su opresor. La disciplina del hambre le obliga a buscar al trabajo que sea. Únicamente acabando con la propiedad capitalista sobre los medios de producción y estableciendo la propiedad colectiva socialista, puede acabarse con la explotación del trabajo asalariado por parte del capital.
Exportación de capitales: Forma, típica del capitalismo monopolista, de invertir capitales en el extranjero con el fin de obtener ganancias máximas. El capital se exportaba ya durante el capitalismo premonopolista, mas entonces desempeñaba un papel secundario respecto a la exportación de mercancías. La exportación de capitales constituye uno de los caracteres fundamentales del imperialismo. La necesidad de exportar capital surge en los países capitalistas más desarrollados debido a que la oligarquía financiera, después de concentrar en sus manos enormes recursos materiales y monetarios, encuentra limitadas las posibilidades de inversión en el interior del país de modo que las inversiones garanticen altas ganancias monopolistas; así se forma un relativo “sobrante” de capital que se desplaza hacia los lugares donde la cuota de ganancia es superior a la del país dado. Al mismo tiempo, la economía capitalista mundial del imperialismo hace posible invertir capitales de manera que produzcan altos beneficios, pues los países atrasados han sido ya incorporados a la circulación mundial de mercancías, cuentan con vías de comunicación hasta cierto punto accesibles y disponen de fuerza de trabajo libre para la explotación capitalista. La exportación de capitales se lleva a cabo ya sea bajo la forma de empresas (el capital exportado se coloca en alguna empresa) o en forma de préstamos (el capital exportado se presta a un determinado interés). En ambos casos, el exportador de capital explota a los trabajadores del país en que dicho capital se invierte, directamente en el primer caso, y en el segundo, a través de quienes obtienen los préstamos, es decir, a través de los explotadores locales. Actúan como exportadores de capital los propios monopolios o el aparato estatal —por ellos controlado— de los países imperialistas. En los últimos años, se registra una tendencia a aumentar sensiblemente el peso especifico de la exportación estatal de capitales, cosa que se explica por los esfuerzos colosales del movimiento de liberación nacional, que amenaza no sólo con reducir las ganancias del capital privado que se exporta sino, frecuentemente, con su pérdida absoluta. La forma estatal de la exportación de capitales resulta beneficiosa para los monopolios porque garantiza la indemnización de los beneficios “no obtenidos” mediante el saqueo impositivo de los trabajadores pertenecientes al propio país. Después de la segunda guerra mundial, la exportación de capitales de los Estados Unidos superó a la de todos los demás estados capitalistas tomados en conjunto. En los últimos años, se ha elevado considerablemente la exportación de capitales de la República Federal Alemana. La obtención de ganancias máximas sobre el capital exportado a países atrasados en su desarrollo económico, está indisolublemente vinculada al dominio económico y político de la oligarquía financiera en los países coloniales y dependientes, a la detención del incremento de la industria nacional en los países poco desarrollados, al mantenimiento de bajos precios monopolistas (ver precio de monopolio) para las mercancías que dichos países venden y a la explotación, en ellos, de mano de obra barata. Por cada dólar invertido en países poco desarrollados, desde 1946 hasta 1959, los Estados Unidos —exportador fundamental de capitales— obtuvieron 2,5 dólares de ganancia. La exportación de capitales acentúa la contradicción del imperialismo, dado que al intensificar la explotación de los países poco desarrollados, provoca inevitablemente en ellos, al mismo tiempo; un crecimiento de la producción industrial, la formación del proletariado industrial y de la burguesía nacional, fortalece el movimiento de liberación nacional. Los éxitos de este movimiento socavan cada día más las posiciones del imperialismo en los países poco desarrollados, hecho que también influye en gran manera sobre las direcciones que toma la exportación de capitales. Así, en los últimos años, los Estados Unidos han aumentado en alto grado la exportación de capitales a los países de Europa Occidental, donde el trabajo de los obreros se paga más que en los países poco desarrollados pero bastante menos que en los Estados Unidos, lo cual hace lucrativa dicha explotación. El aumento de la exportación de capitales de los Estados Unidos a Europa Occidental acentúa en gran manera la lucha competitiva en el campo imperialista, agudiza más aun las contradicciones interimperialistas. No pocas veces los países que conquistan su independencia estatal nacionalizan el capital monopolista extranjero.
Exportaciones: Venta de bienes y servicios de un país al extranjero. Gracias al rápido desarrollo del comercio internacional durante las últimas décadas, una buena parte de la producción de casi todos los países del mundo se destina a las exportaciones.
Externalidades: Las externalidades, también conocidas como efectos externos, economías externas y utilidades (o desutilidades) externas, son efectos económicos colaterales de las acciones de unas personas sobre otras que no se expresan en un precio, es decir, que son externos al mercado. Si una empresa contamina el ambiente, arrojando residuos a un río, por ejemplo, su actividad produce entonces una externalidad negativa sobre quienes habitan cerca del mismo o utilizan sus aguas para pescar; si una persona coloca una obra de arte en su jardín, a la vista de todos los que pasen por la calle, produce entonces en los transeúntes una externalidad de signo positivo, pues estos podrán disfrutar del bien sin haber tenido que pagar por ello.
Las externalidades surgen en los casos donde no existe un mercado para el intercambio de bienes o servicios: si existieran derechos de propiedad definidos sobre el río del ejemplo anterior, la empresa contaminante se vería en la obligación de pagar a su dueño una cantidad determinada por el uso de sus aguas como vertedero. Pero, dado que no existen derechos de propiedad sobre una gran cantidad de bienes y no se genera un mercado alrededor de ellos se producen entonces efectos externos al mercado que no son compensados por intercambios mercantiles. En este sentido el tratamiento económico de la externalidad se aproxima, por lo tanto, al de los bienes públicos.

F

Falla del mercado: Concepto que sirve para designar las situaciones en que el mercado no alcanza a proveer ciertos bienes o lo hace de un modo imperfecto. Las fallas del mercado derivan generalmente de algunas características de los bienes públicos, como la no exclusión, y han sido utilizadas como argumento para promover nacionalizaciones o defender un amplio sector público de la economía. Para explicar las ineficiencias que se producen cuando el Estado asume la provisión de bienes y servicios se ha acuñado también otro concepto, el de falla del sector público (public failure), que está siendo tomado en cuenta cada vez más por los economistas.
Fetichismo de la mercancía: Materialización de las relaciones de producción inherentes a la economía mercantil basada en la propiedad privada sobre los medios de producción. Esta materialización posee un carácter objetivo. Los nexos sociales entre los productores privados únicamente se manifiestan en el mercado, en el proceso del cambio de sus mercancías. Nadie controla ni regula conscientemente estos nexos, que se desarrollan espontáneamente. Las relaciones entre los productores aparecen como relaciones entre los productos del trabajo humano. Esta forma específica de la expresión de las relaciones sociales se halla condicionada por el peculiar carácter social del trabajo que produce mercancías. En la producción mercantil basada en la propiedad privada, los frutos del trabajo son productos de trabajos privados independientes entre si. Al mismo tiempo, entre los productores privados existe una estrecha conexión y dependencia recíproca basada en la división social del trabajo. Por este motivo "la independencia de los hombres entre si, se completa con un sistema de dependencia material en todos los aspectos" (C. Marx). El trabajo de cada productor de mercancías representa una partícula del trabajo social global, mas este carácter social de su trabajo únicamente se pone de manifiesto en el mercado, donde el productor comprueba si su mercancía es necesaria y por ende, si es necesario su trabajo para la sociedad. Resulta, pues, que toda mercancía, para obtener un reconocimiento social, ha de ser equiparada a otra mercancía por ejemplo al oro con el que ha de ser cambiable en una determinada proporción. Subjetivamente, los productores de mercancías ven dicha materialización de las relaciones de producción como una facultad misteriosa e independiente de ellos mismos que posee una cosa de cambiarse por otras en unas determinadas relaciones cuantitativas. Esta facultad parece una propiedad natural de la mercancía como lo son el peso u otras propiedades físicas. Los productos que fabrica el hombre con sus manos, aparecen como seres independientes dotados de vida propia, que se encuentran en determinadas relaciones con los hombres y entre si. En ello estriba, precisamente, el fetichismo que atribuye a la mercancía propiedades sobrenaturales. "El carácter misterioso de la forma mercancía estriba, por tanto, pura y simplemente, en que proyecta ante los hombres el carácter social del trabajo de éstos como si fuese un carácter material de los propios productos de su trabajo, un don natural social de estos objetos y como si, por tanto, la relación social que media entre los productores y el trabajo colectivo de la sociedad fuese una relación social establecida entre los mismos objetos, al margen de sus productores" (C. Marx). El producto superior en que se desarrolla el cambio de mercancías es el dinero, el capital y por este motivo el fetichismo de la mercancía encuentra su materialización más completa en el fetichismo del dinero, del capital, en el poder del oro sobre los hombres. Parece que no es el desarrollo de la producción mercantil y del cambio ni el desarrollo de las relaciones sociales lo que ha conducido a que una determinada mercancía, el oro, se convirtiera en dinero, sino, por el contrario, que todas las mercancías se cambien por oro y expresan en él su valor únicamente porque el oro es dinero por naturaleza. Todas las categorías económicas de la sociedad burguesa se hallan revestidas de forma material y por este motivo poseen un carácter fetichista. La economía política burguesa, intentando eludir el análisis de las contradicciones internas del capitalismo, se Imita a estudiar el aspecto externo de los procesos económicos tras las relaciones entre las cosas no descubre las relaciones sociales entre los hombres. Tan sólo la economía política marxista que descubre, bajo la envoltura material, las relaciones de producción entre los hombres efectúa un análisis auténticamente científico de todas las categorías de la producción mercantil y capitalista. Al suprimirse la propiedad privada sobre los medios de producción y establecerse la propiedad social sobre dichos medios a la ver que se organiza la economía planificada, se elimina, bajo el socialismo, también la base económica que engendra el fetichismo de la mercancía.
Finanzas: En un sentido general, parte de la economía que estudia lo relativo a la obtención y gestión del dinero y de otros valores como títulos, bonos, etc. En un sentido más práctico las finanzas se refieren a la obtención y gestión, por parte de una compañía o del Estado, de los fondos que necesita para sus operaciones y de los criterios conque dispone de sus activos.
Las finanzas tratan, por lo tanto, de las condiciones y oportunidad en que se consigue el capital, de los usos de éste y de los pagos e intereses que se cargan a las transacciones en dinero. Las empresas suelen tener una dirección o una gerencia específicamente dedicada a los problemas financieros.
Fondo de acumulación: Parte de la renta nacional de la sociedad socialista: es la que se destina a promover el crecimiento constante y el perfeccionamiento de la producción, al aumento de los fondos básicos de la economía nacional y de las reservas materiales de la esfera no productiva, así como crear las reservas materiales necesarias. La creación del fondo de acumulación es un proceso económico gracias al cual la sociedad tiene la posibilidad de disponer de ciertas reservas de medios de producción y artículos de producción y artículos de consumo. Tales reservas (en especie y en dinero) son necesarias para la reproducción ampliada. El fondo de acumulación destinado a ese fin representa la acumulación de medios de producción (máquinas, equipos, edificios, instalaciones, materias primas, materiales, combustibles, etc.) y de las reservas de medios de vida indispensables tanto para subvenir al consumo de los nuevos trabajadores incorporados a la producción como para ampliar el consumo de quienes se incorporaron a ella con anterioridad. La fuente principal del fondo de acumulación es la parte del plusproducto que se destina a la constitución del fondo de reproducción suplementario, es decir, a ampliar los fondos en funciones de la producción y de la circulación. También aparece como fondo de acumulación la parte del plusproducto que se destina a crear fondos no productivos suplementarios (edificación de viviendas, escuelas, hospitales, internados, sanatorios, centros de enseñanza etc.). La parte del fondo de acumulación que constituye el fondo de reserva o de previsión de la sociedad (reservas estatales de equipos, materias primas, combustible, víveres, así como fondos de reservas de l as cooperativas) se destina a evitar las interrupciones en el proceso de producción. Una parte determinada de la renta nacional se emplea para consolidar la capacidad de defensa del Estado socialista. El fondo de acumulación, fuente de la parte principal de las inversiones básicas, se utiliza en la reproducción ampliada en las diferentes ramas de la economía nacional en consonancia con las tareas político-económicas del Estado socialista en una etapa dada, y con el fin de elevar incesantemente el bienestar de los trabajadores.
Fondo de consumo: Parte de la renta nacional de la sociedad socialista utilizada con el fin de satisfacer las necesidades individuales y sociales en artículos de consumo. El fondo de consumo se crea a cuenta del producto necesario y cierta parte del plusproducto. Por su forma material, está compuesto por artículos de consumo personal. Entran, además, en el fondo anual de consumo, una parte de los fondos básicos no productivos inutilizados por desgaste (viviendas, edificios e instalaciones de carácter cultural y destinados a servicios, etc.).
Fondo Monetario Internacional: Agencia especializada de las Naciones Unidas creada en 1945 como parte de los acuerdos de Bretton Woods. Su principal propósito es facilitar la expansión equilibrada del comercio internacional alentando la estabilidad de las tasas de cambio y la cooperación internacional en materia monetaria. El FMI, concretamente, otorga préstamos de corto plazo para equilibrar la balanza de pagos de los países miembros, busca la eliminación de barreras comerciales y auspicia la convertibilidad de las monedas a tasas estables.
Desde el principio de los años sesenta sus miembros, que llegan al centenar, tienen una cuota expresada en dólares americanos que determina su poder de voto y sus derechos como prestatarios y como prestamistas. El Fondo actúa como banquero entre sus miembros, prestándoles las divisas que necesitan: el prestatario las compra con su propia moneda, comprometiéndose a utilizarlas para reducir sus déficits comerciales. En los últimos años el FMI ha cooperado en la renegociación de la gran deuda externa contraída por muchos países en desarrollo, otorgando préstamos a largo plazo y facilitando fondos para la recompra de la deuda por parte de esos países.
Fuerzas productivas: Conjunto de los medios de producción y de los hombres que los emplean para producir bienes materiales. La parte material de las fuerzas productivas, ante todo los medios de trabajo, constituye la base material y técnica de la sociedad. En nuestra época, se convierte en fuerza directamente productiva la ciencia. La fuerza productiva principal está formada por los trabajadores, que crean los instrumentos de producción, los ponen en movimiento, poseen experiencia y hábitos de trabajo. Las fuerzas productivas expresan la relación que existe entre el hombre y los objetos y fuerzas de la naturaleza, el grado en que éste los domina. En el proceso de producción de los bienes materiales, los hombres desarrollan y perfeccionan los instrumentos de trabajo, crean nuevas máquinas, aprenden a explotar las riquezas naturales, amplían sus conocimientos, van dominando las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad y de la naturaleza. Ello conduce a un crecimiento incesante de las fuerzas productivas. Por el influjo de este crecimiento y, ante todo, del perfeccionamiento de los instrumentos de producción, cambian las relaciones de producción, y se modifica también el modo de producción. A un determinado nivel de las fuerzas productivas corresponden determinadas relaciones de producción, en las que entran los hombres en el proceso de producción. "Lo que distingue a las épocas económicas unas de otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace. Los instrumentas de trabajo no son solamente el barómetro indicador del desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino también el exponente de las condiciones sociales en que se trabaja" (C. Marx). En una determinada fase de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes. En las formaciones económico-sociales antagónicas -esclavista, feudal y capitalista- dicha contradicción se convierte en un conflicto insoluble, dado que las relaciones de producción, de forma de desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en un freno, en un grillete de ellas. La revolución social es la forma en que se expresa y se resuelve este conflicto (ver Ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas). El capitalismo, después de haber desarrollado de manera gigantesca las fuerzas productivas, se convirtió en un obstáculo ingente para el progreso social. En la presente época de transición del capitalismo al socialismo, el conflicto cada vez más agudo, entre las fuerzas productivas y las relaciones capitalistas de producción, "plantea imperiosamente a la humanidad la tarea de romper la descompuesta envoltura capitalista liberar las poderosas fuerzas productivas creadas por el hombre y utilizarlas en bien de toda la sociedad" (Programa del P.C.U.S.). Bajo el socialismo y como resultado de la revolución socialista, en el transcurso de la edificación comunista, las contradicciones que surgen entre las fuerzas productivas en impetuoso crecimiento y algunos aspectos de las relaciones de producción que se han rezagado en su desarrollo, se eliminan perfeccionando a su debido tiempo dichas relaciones, con lo cual se asegura el desarrollo incesante y planificado de las fuerzas productivas en interés de toda la sociedad. La edificación de la base material y técnica del comunismo y la elevación del nivel cultural y técnico de los trabajadores: tal es la tarea cardinal que se he de cumplir para crear las fuerzas productivas comunistas.

G

GANANCIA -capitalista-: Forma metamorfoseada de la plusvalía; aparece coma excedente (ingreso) sobre las inversiones de capital y de ella se apropia gratuitamente el capitalista. La transformación de la plusvalía en ganancia se debe a que el capitalista desembolsa capital no sólo para contratar fuerza de trabajo, sino, además, para adquirir medios de producción, sin los cuales no puede darse el proceso de producción, el proceso en que se crea plusvalía. Por este motivo la plusvalía, presentada de este modo como fruto de todo el capital desembolsado, adquiere la forma metamorfoseada de la ganancia" (C. Marx). En realidad, sin embargo, la fuente de la ganancia no comprende a todo el capital, sino únicamente la parte invertida en fuerza de trabajo. La forma de la ganancia encubre el origen real de esta última: la explotación del trabajo vivo por el capital. El que la plusvalía se convierta en ganancia se halla condicionado por el hecho de que la plusvalía sólo se manifiesta efectivamente en el proceso de realización de la mercancía, y lo hace bajo el aspecto de diferencia entre su precio y los gastos capitalistas (c + v) de producción, es decir, bajo el aspecto de ganancia que después de cada rotación del capital recibe el capitalista. Al poseedor del capital le es indiferente que en su empresa se fabriquen tales o cuales valores de uso; para él sólo una cosa importa: obtener ganancias (ver Cuota de ganancia). Lograr que los capitalistas obtengan ganancias máximas constituye la finalidad determinante de la producción capitalista, su principal motivo. Aquel que, en la carrera tras las ganancias, queda a la zaga, se arruina en la lucha competitiva. En la época de la libre competencia, los empresarios se contentaban con la ganancia media. En el período del imperialismo, los monopolios, intensificando la explotación de los trabajadores de sus países, expoliando a los pueblos de los países dependientes y atrasados recurriendo a la militarización de la economía y a la guerra, y también apropiándose de parte de las ganancias de los empresarios no monopolizados, extraen superganancias monopolistas. En la sociedad socialista la ganancia es el ingreso neto de la sociedad creado por el trabajo adicional de los trabajadores de la producción material. La formación de la ganancia, bajo el socialismo, no expresa la explotación del hombre por el hombre, eliminada para siempre en la sociedad socialista. La ganancia de la empresa socialista es el índice más general de los resultados que ha obtenido la empresa en su actividad económica-productiva. Para el sistema de economía socialista en su conjunto, la ganancia como categoría económica no posee el sentido social que la caracteriza en la sociedad capitalista. En la producción socialista, el fin principal es el de satisfacer las necesidades de la sociedad. La industria socialista no fabrica artículos para obtener ganancias, sino porque son necesarios a la sociedad. Al mismo tiempo, en cada empresa la ganancia tiene un importante significado, dado que es el índice económico de la eficiencia de su actividad. Sin calcular las ganancias, no hay modo de determinar a qué nivel la empresa produce y cuál es su aportación al fondo de todo el pueblo. En las empresas socialistas, el cálculo económico prevé que, de manera planificada, se señale el volumen de la ganancia de cada empresa teniendo en cuenta las perspectivas de desarrollo de su actividad productiva. La magnitud de la ganancia planificada aparece como diferencia entre el precio al por mayor planificado para la producción que se realiza y su costo total, también planificado (ver Costo de producción). En los casos en que el costo real y completo de la producción realizada resulta inferior al planificado, la empresa obtiene una ganancia por encima de la planificada. El ingreso real obtenido de este modo en las empresas socialistas se divide en dos partes: 1) ganancia neta de la empresa, y 2) deducciones de las ganancias que van al presupuesto del Estado para la formación del ingreso neto centralizado del Estado. De las ganancias que la empresa obtiene por encima de lo planificado, aparte de las deducciones destinadas al presupuesto, se hacen deducciones para el fondo del Consejo de Economía Nacional (Comité de producción). La ganancia neta restante, la utiliza la empresa en primer término para ampliar y perfeccionar la producción, es decir, para financiar las inversiones básicas; va incluida en ello la amortización de créditos destinados a nueva maquinaria y al incremento de los medios de rotación propios. En segundo término, la utiliza para constituir el fondo de la empresa (en limites que oscilan entre el 1 y el 6 % de la ganancia planificada, y del 30 al 60 % de la ganancia que rebase la prevista en el plan, según sea la rama de la economía); este fondo se dedica también, en cierta medida, a ampliar y perfeccionar la producción, a mejorar las condiciones de trabajo pero en su mayor parte (cerca del 80%) sirve para atender las necesidades generales de tipo social y cultural de los miembros de la empresa y para estimular materialmente a los trabajadores de vanguardia.
GATT: Siglas en inglés del "Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio" (General Agreement on Tariffs and Trade). Acuerdo multilateral sobre comercio internacional firmado en 1947, al cual ya se han adherido más de cien naciones. El GATT fija un conjunto de reglas de conducta para las relaciones comerciales y es además un foro para las negociaciones multilaterales sobre problemas de comercio internacional. Su propósito más general es la gradual eliminación de los aranceles y de otras barreras al libre intercambio de bienes y servicios. Bajo los auspicios del GATT se han conducido amplias negociaciones colectivas que llevan el nombre de "ruedas" o "rondas": "Kennedy Round", "Ronda Uruguay", etc. El GATT ha logrado facilitar los intercambios internacionales, reduciendo los aranceles y otras barreras al comercio mundial.

H

Homo economicus: Palabras latinas que significan "hombre económico" utilizadas para designar una abstracción necesaria para la construcción de teorías económicas: el hombre económico es aquel que maximiza su utilidad, tratando de obtener los mayores beneficios posibles con el menor esfuerzo. El homo economicus, obviamente, no es una descripción de ninguna persona real sino un modelo de comportamiento que resulta útil para entender lo que sucede en los múltiples intercambios económicos que se realizan en las sociedades humanas. Puede decirse entonces que toda persona, en la práctica, actúa alguna vez o en algún sentido como un hombre económico, pero que ello sólo puede considerarse como una abstracción de una parte de su conducta, la que precisamente interesa para la formulación de la teoría económica. Las leyes económicas consideran que los homo economicus tienen diversas preferencias y buscan diversos fines, pero los igualan en cuanto a la conducta racional que despliegan para obtenerlos.

I

Imperialismo: Es el capitalismo en su fase superior y última de desarrollo; es el capitalismo en descomposición, agonizante, umbral de la revolución socialista. La peculiaridad distintiva fundamental del imperialismo respeto al período preimperialista del capitalismo estriba en que el gran capital monopolista domina en las esferas económica, política e ideológica. De ahí que el imperialismo se denomine también capitalismo monopolista. Lenin fue el primero en someter a un análisis científico multilateral el imperialismo y en determinar sus rasgos económicos principales. Son estos: 1. La concentración de la producción y del capital ha llegado a un punto tan alto de desarrollo, que ha hecho surgir los monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida económica. 2. La fusión del capital bancario con el industrial, sobre cuya base surgen el capital y la oligarquía financieros. 3. La exportación de capitales, a diferencia de la de mercancías, adquiere singular importancia. 4. La formación de agrupaciones monopolistas internacionales de capitalistas, que se reparten el mundo. 5. La culminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes. El imperialismo no abroga los fundamentos del régimen burgués, como afirman machaconamente los defensores del capitalismo. Bajo el imperialismo se conservan las bases generales del modo capitalista de producción. Como antes, la propiedad de los medios de producción fundamentales sigue en manos de un pequeño puñado de capitalistas o de sus agrupaciones. Como antes, los trabajadores son objeto de explotación. El estímulo principal de la producción capitalista continúa siendo el afán de ganancias. La economía de los países capitalistas se desarrolla en las condiciones de la anarquía de la producción y de la lucha competitiva, bajo el influjo de leyes económicas espontáneas. La ley económica básica del capitalismo, la ley de la plusvalía -ley económica fundamental del capitalismo sigue actuando también bajo el imperialismo. La sustitución de la libre competencia por el dominio de los monopolios hace que las agrupaciones de capitalistas (cártels, sindicatos, trusts, consorcios), concentrando en sus manos gran parte de la producción y venta de las mercancías y aplastando a sus competidores, puedan obtener una elevada ganancia monopolista, de magnitud sensiblemente mayor que la ganancia media. Después de analizar profundamente la esencia del imperialismo, Lenin llegó a la conclusión de que era posible la victoria de la revolución socialista en algunos países capitalistas e incluso en uno solo, y en este caso el desarrollo del proceso revolucionario en el mundo se produciría de modo que otros países se irían desgajando del sistema imperialista. El curso posterior de la historia ha confirmado esta previsión de Lenin. La contradicción fundamental del imperialismo sigue siendo la del trabajo con el capital, cada vez más acerba dado que el capital monopolista va aumentando la explotación y la opresión de las masas trabajadoras. En su insaciable avidez de elevadas ganancias, los monopolios saquean y oprimen no sólo a la clase obrera, sino, además, a los campesinos trabajadores, a amplios sectores de la intelectualidad, a la pequeña burguesía y a una parte de la burguesía media. Es singularmente pesado el yugo que se impone a los pueblos de las colonias y de los países dependientes; un profundo antagonismo separa los estados imperialistas de los países que han conquistado su independencia nacional, de los pueblos que luchan por su liberación. En el transcurso del movimiento de liberación nacional, los cimientos del imperialismo se resquebrajan cada vez más, sus fuerzas menguan (ver Desintegración del sistema colonial. Dado que en la época imperialista se acentúa la desigualdad del desarrollo de los países capitalistas (ver Ley de la desigualdad del desarrollo económico político de los países capitalistas en el período del imperialismo), se agudizan las contradicciones entre las propias potencias imperialistas en la lucha por la obtención de elevadas ganancias monopolistas. Todas estas contradicciones del imperialismo contemporáneo conducen a la formación de un torrente único democrático general que une a la clase obrera, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a la intelectualidad y a importantes capas de la burguesía media nacional en un frente de lucha antimonopolista contra el yugo imperialista. El factor decisivo que debilita al imperialismo en el periodo de la crisis general del capitalismo estriba en el rápido crecimiento del sistema socialista mundial. Ello hace que el sistema imperialista mundial se encuentre desgarrado por hondas e incisivas contradicciones que corroen y destruyen al régimen capitalista, provocan su seria debilitación y, finalmente, su hundimiento. El capital monopolista, para conservar y en cierto modo apuntalar las resquebrajadas bases del imperialismo, para mantenerse en emulación frente al poderío, cada día mayor, del sistema socialista mundial, une su fuerza con la del Estado burgués. En esto consiste la esencia, el contenido fundamental del capitalismo monopolista de Estado, que adquiere vasto desarrollo en la fase actual del capitalismo. El objetivo de esta unión estriba en asegurar a los grandes monopolios beneficios extraordinariamente elevados, en aplastar el movimiento obrero y la lucha de liberación nacional, en conservar y fortalecer los pilares del régimen capitalista, en intentar la destrucción del régimen socialista y el sistema socialista mundial en desencadenar guerras de rapiña. Sin embargo la experiencia histórica muestra que el capitalismo monopolista de Estado, en vez de reforzar el sistema capitalista -como esperan la burguesía y sus defensores-, acentúa más aun las contradicciones del capitalismo, lo socava de raíz. Consolidado el régimen socialista gracias a la victoria de las revoluciones socialistas en varios países de Europa y Asia, derribado el colonialismo por la lucha de liberación nacional de los pueblos de las colonias y de los países dependientes, ha cobrado un poderoso impulso el movimiento progresivo de las masas populares en los países capitalistas, ha surgido la posibilidad real de poner coto a las fuerzas del imperialismo tendientes a desencadenar una nueva guerra en el mundo. Liquidado el dominio exclusivo del imperialismo, la guerra ha dejado de ser una fatalidad inevitable. Ahora bien, el imperialismo no cederá sin lucha el camino al régimen nuevo, socialista. Intentará por todos los medios, incluido el de la agresión, establecer el dominio del capitalismo en todo el orbe. "Mientras exista el imperialismo -se dice en el programa del P.C.U.S.-, la humanidad no podrá sentirse tranquila respecto a su futuro". Mas actualmente las fuerzas del progreso, de la democracia y del socialismo superan a las fuerzas del imperialismo, se fortalecen y crecen sin cesar. El imperialismo ha puesto en pie contra sí mismo no sólo a las clases trabajadoras, sino, además, a todas las fuerzas principales de la sociedad burguesa. Y en definitiva esto es lo que decidirá el destino del imperialismo.
Importaciones: Dícese de los bienes y servicios introducidos a un país mediante el comercio internacional. Una parte significativa de la oferta total de mercancías proviene, en la actualidad, de las importaciones.
Al igual que las exportaciones las importaciones pueden ser visibles o invisibles. Las primeras están constituidas por bienes físicos en tanto que las segundas se refieren a transferencias que se realizan al exterior por pagos de fletes, seguros, gastos de los nacionales en el extranjero, pagos de préstamos e intereses, legados y donaciones.
Históricamente las importaciones han estado sujetas a diversas clases de controles, afectando los volúmenes del comercio internacional y evitando que se concretasen los efectos beneficiosos del mismo. Las diversas restricciones existentes pueden clasificarse en barreras arancelarias y barreras no arancelarias.
Impuesto: Carga obligatoria que los individuos y empresas entregan al Estado para contribuir a sus ingresos. Sin los impuestos, que históricamente han tomado muy diversas formas, no podría concebirse la existencia del Estado pues éste, como entidad jurídicamente independiente de las personas privadas, no tendría recursos para realizar sus funciones: defensa, prestación de servicios, pago de funcionarios, etc. Los impuestos constituyen por ello el grueso de los ingresos públicos y la principal base para sus gastos.
En las sociedades modernas los impuestos se clasifican en dos grandes categorías: impuestos directos e impuestos indirectos. Los primeros recaen directamente sobre el contribuyente, en tanto persona natural o jurídica, e incluyen los impuestos sobre la renta, los que se cobran a las sucesiones y herencias, los impuestos al enriquecimiento, y también las cantidades que se pagan al fisco por la realización de diversos trámites personales, como la obtención de documentos de identidad, licencias, pago de derechos, etc. Los impuestos indirectos son los que se cargan sobre las mercancías o las transacciones que se realizan con ellas: así sucede en el caso de los impuestos a las ventas, al valor agregado (IVA) o añadido, cuando se pagan aranceles para importar bienes, etc.
La incidencia de uno u otro tipo de impuestos depende de las escalas que se establezcan y de los bienes sobre los que recaigan. Los impuestos directos, en especial aquellos que se aplican sobre la renta, suelen ser progresivos, es decir, más que proporcionales en relación a las rentas de los contribuyentes, por lo que se utilizan por los gobiernos que intentan redistribuir la riqueza entre los miembros de la sociedad. Los impuestos indirectos, cuando recaen sobre todos o casi todos los bienes y no sobre los pocos que se consideran suntuarios, resultan en contrapartida regresivos, porque los consumidores de menores recursos no pueden prescindir de la compra de ciertos bienes y servicios y el impuesto, por lo tanto, reduce más que proporcionalmente los ingresos que reciben.
Los impuestos directos se calculan normalmente sobre la renta o el enriquecimiento neto que una persona ha obtenido en un año o período fiscal determinado, o sobre las ganancias de las empresas. Hasta hace algunas décadas éste era el impuesto principal que recogían casi todos los gobiernos. A medida que las funciones del Estado fueron creciendo, que se difundieron políticas de corte redistribucionista y que se expandió la seguridad social, las escalas fueron aumentando también, para obtener los ingentes recursos fiscales que se iban requiriendo. Ello llevó a que, más allá de cierto punto, se sintiesen los efectos de tan fuertes cargas impositivas sobre el ahorro y la inversión: al privar a los ciudadanos y las empresas de una significativa proporción de los ingresos que superan una determinada cifra, se desalientan por completo los esfuerzos por aumentar la producción y el ahorro. Los impuestos, por lo tanto, presentan un rendimiento decreciente más allá de cierto punto: la gente prefiere un mayor ocio frente a una renta imponible mayor e, incluso, puede tener que optar por el desahorro para poder mantener un cierto nivel de consumo. Por ello los impuestos directos se han reducido en muchos países durante la última década y han sido sustituidos en parte, como fuente de ingresos fiscales, por los indirectos.
El tipo más simple de impuesto indirecto es el impuesto a las ventas, que carga con un tipo uniforme a todas las ventas que se realizan a los consumidores finales. El impuesto a las transacciones, por otra parte, se cobra en cada intercambio comercial que se realiza en la cadena de producción de un bien: por cada transacción el comprador debe pagar un porcentaje fijo que se añade a su costo, el cual, así aumentado, vuelve a ser pechado con el impuesto, produciendo un "efecto cascada" que lleva a multiplicar por varias veces el valor inicial del producto. Por ello actualmente, en casi todas partes, se utiliza el impuesto al valor agregado: en este caso se cargan sólo las transacciones netas entre las empresas, de modo tal que el impuesto recae sobre el diferencial entre el precio de venta final y la suma de los costos parciales. De esta manera cada empresa se ve obligada a actuar, por su propia conveniencia, como agente provisional de retención, pues paga los impuestos de los insumos que utiliza para luego cargarlos en la siguiente fase de la cadena de producción, con lo que se facilita y abarata la tarea de recaudación impositiva; otra de las ventajas del IVA es que no afecta de un modo tan directo al consumo como el impuesto a las transacciones mencionado anteriormente.
Cuando los impuestos indirectos recaen sólo sobre cierto tipo de bienes, como en el caso de los productos suntuarios, el resultado final es poco alentador: las cifras recaudadas no suelen ser significativas y en cambio se produce una distorsión, a veces seria, en la asignación global de recursos. Por ello estos impuestos especiales sólo se suelen aplicar a ciertos bienes cuyo consumo se pretende desalentar: cigarrillos, licores, ganancias obtenidas en el juego, etc.
En cuanto a los impuestos al capital o a la propiedad, que los gravan en sí mismos, sin tomar en cuenta las rentas que produzcan, ellos han caído en desuso o se han aplicado sólo en circunstancias muy especiales. El motivo es que, en la práctica, resultan claramente confiscatorios, desalentando las inversiones y el crecimiento, y erosionando los fundamentos de una economía sustentada en la propiedad privada.
Industria: Si bien en castellano la palabra industria tiene diversas acepciones, en economía el término designa -por lo general- un conjunto de empresas que se dedican a una misma rama productiva y compiten por un mismo mercado: se habla así de la industria de la construcción, la industria del calzado, etc. Desde el punto de vista teórico se asume que todas las firmas que concurren al mercado producen un bien homogéneo, pudiendo el consumidor sustituir perfectamente el que ofrece una firma por el que ofrece otra. Cuando se pasa a considerar las pequeñas diferencias entre las mercancías que producen diversas empresas surgen inevitablemente dificultades en el análisis, pues al no ser los productos homogéneos debiera hablarse en tal caso de mercados monopolísticos. Del mismo modo resultaría inexacto sumar las producciones de las diferentes firmas para hallar el valor de la oferta agregada, pues los bienes no serían enteramente comparables. Si se procede a hacer más flexible la definición de los bienes que se consideran homogéneos se crea un problema lógico que es típico de tal operación conceptual: )hasta dónde considerar como homogéneos productos más o menos similares? De este problema surgen, en definitiva, muchas de las dificultades teóricas y metodológicas que existen para vincular satisfactoriamente la microeconomía con la macroeconomía.
En un sentido más práctico, sin embargo, la definición de industria ofrece bastante utilidad para el economista. Con respecto al tamaño, por ejemplo, resulta de interés considerar una industria como un conjunto de empresas que funcionan bajo la presión de las fuerzas del mercado, el cual las conduce a un tamaño óptimo, donde la eficiencia es mayor; también resulta útil estudiar cada industria a través de las firmas representativas de la misma, así como analizar el comportamiento específico del mercado en que ellas actúan. De este modo se puede conocer la estructura de las diversas industrias de una economía nacional y comprender mejor el funcionamiento de esta última.
Inflación: La inflación consiste en un aumento general del nivel de precios que obedece a la pérdida de valor del dinero. Las causas concretas e inmediatas de la inflación son diversas pero, en esencia, se produce inflación cuando la oferta monetaria crece más que la oferta de bienes y servicios. Cuando esto ocurre, existe una mayor cantidad de dinero a disposición del público para un conjunto de bienes y servicios que no ha crecido en la misma proporción. Ello hace que el dinero resulte relativamente más abundante y que, como en el caso de cualquier otra mercancía cuya oferta se amplía, tienda a reducir relativamente su valor, haciendo que se necesite entregar más unidades monetarias para obtener la misma cantidad de bienes.
El origen más frecuente de la inflación es el déficit fiscal. Los gobiernos normalmente emiten bonos o títulos para enjugarlo, con lo que incrementan la deuda pública; pero todos los instrumentos de financiamiento obligan al pago de intereses y deben rescatarse, al menos en parte, en algún momento, pues no es posible sustituirlos indefinidamente por otros. Ello origina que aumente en definitiva la cantidad de dinero en circulación, creándose dinero inorgánico que no está respaldado por una ampliación de la base monetaria. El proceso, en ciertas condiciones, puede llevar a una espiral incontenible de precios: el aumento del valor nominal de las mercancías hace que los sindicatos y otras fuerzas sociales presionen por aumentos en los salarios (y a veces por un incremento en el gasto público social), lo que incide en los costos nominales de las empresas quienes, a su vez, aumentan el precio final de sus mercancías. Cuando el gobierno acepta estas presiones -imponiendo aumentos de salarios o su indexación, y aumentando sus gastos nominales- se produce una presión inflacionaria creciente que lleva al fenómeno conocido como hiperinflación o, en todo caso, a que se mantenga un alto nivel de inflación durante períodos bastante prolongados.
Analíticamente suele distinguirse entre inflación de demanda e inflación de costos aunque ambas, en el proceso referido anteriormente, son dos expresiones de un mismo fenómeno. La inflación de costos se produce cuando aumentan los precios de los factores productivos, especialmente los salarios, lo que lleva a que las empresas trasladen tales aumentos de costos a los precios; la inflación de demanda ocurre cuando la economía entra en una fase expansiva, hay mayor cantidad de dinero en poder del público y existe una presión de la demanda que encuentra una oferta que no puede crecer al mismo ritmo. No se produciría inflación, en realidad, si los salarios aumentasen sin que se expandiese la oferta monetaria: sus incrementos serían compensados, directa o indirectamente, por el descenso de otros precios; pero, al validar el aumento de los salarios con un aumento en la oferta monetaria, se genera una expansión en la demanda agregada que impulsa los precios hacia arriba. Se crea así un círculo vicioso, pues unos aumentos retroalimentan a otros, provocando situaciones inflacionarias que a veces se prolongan por muy largo tiempo.
Integración regional: Proceso mediante el cual diversas economías nacionales incrementan su complementación, buscando aumentar sus mutuos beneficios. La integración abarca, en cuanto al comercio internacional, la disminución de los aranceles y de las barreras no arancelarias, acuerdos bilaterales o multilaterales sobre comercio, transporte y financiamiento, así como otros compromisos relativos al marco jurídico en el que se desenvuelven tales intercambios. Por tal motivo los acuerdos de integración pueden desembocar en la constitución de áreas de librecambio o en la creación de un mercado común.
Inversión: En un sentido estricto, es el gasto dedicado a la adquisición de bienes que no son de consumo final, bienes de capital que sirven para producir otros bienes. En un sentido algo más amplio la inversión es el flujo de dinero que se encamina a la creación o mantenimiento de bienes de capital y a la realización de proyectos que se presumen lucrativos. Conceptualmente la inversión se diferencia tanto del consumo como del ahorro: con respecto a este último, porque es un gasto, un desembolso, y no una reserva o cantidad de dinero retenida; con respecto al consumo, porque no se dirige a bienes que producen utilidad o satisfacción directa, sino a bienes que se destinan a producir otros bienes. En la práctica, sin embargo, tales distinciones suelen desdibujarse un tanto: hay bienes que, como un automóvil, pueden ser a la vez de consumo y de inversión, según los fines alternativos a los que se destine. El ahorro, por otra parte, generalmente se coloca a interés, con el objeto de reservarlo para posteriores eventualidades, una de las cuales puede ser la inversión.
En el sentido corriente se habla de inversión cuando se colocan capitales con el objeto de obtener ganancias, aunque las mismas se produzcan gracias a la compra de acciones, títulos o bonos que emiten las empresas y que les sirven a éstas para incrementar su capital. Se habla entonces de inversión financiera, para distinguirla así de la inversión real que responde a la definición dada previamente. Esta última puede dividirse, para fines analíticos en: inversión fija, que corresponde a la compra y reposición de bienes de capital; inversión en bienes en proceso e inversión en stocks, o bienes finales.
Investigación y desarrollo: Actividad dedicada a incrementar los conocimientos técnicos y científicos y a su aplicación al mejoramiento de los productos y procedimientos de elaboración existentes, así como a la creación de nuevos productos. Las grandes empresas modernas dedican importantes sumas a investigación y desarrollo pues eso les permite mantenerse a la vanguardia de mercados altamente competidos.

J

Juegos, Teoría de los: Intento de explicar el comportamiento de individuos en situaciones complejas de interacción mediante un instrumental matemático adecuado. La teoría de los juegos, más exactamente, puede considerarse como una teoría de las decisiones racionales que toman los individuos en condiciones de información incompleta. Es por lo tanto un intento de comprender la conducta humana en condiciones de riesgo, por lo que resulta de suma utilidad para la comprensión de los complejos fenómenos que se producen en situaciones semejantes a las de la vida económica.
Los juegos a los que se alude son situaciones específicas definidas de modo abstracto y formal. Existen dos tipos básicos de juegos: los llamados juegos suma cero son situaciones donde lo que pierde un participante lo debe ganar alguno de los otros; los juegos no suma cero o suma variable son situaciones en las que existe la posibilidad de que todos los participantes ganen si toman ciertas decisiones, aunque no tengan certeza acerca de las decisiones que tomarán los otros y del resultado concreto al que se arribará al final. Este tipo de juego es de gran interés para la actual economía teórica pues se aproxima a lo que sucede en los mercados reales.

K

L

Liberalismo: Dícese de la doctrina filosófica que considera a la libertad como uno de los valores supremos del hombre, afirmando que es posible organizar la vida económica y política de las sociedades alrededor de ese principio fundamental. Para el liberalismo es por ello conveniente y necesario que los individuos desarrollen sin trabas todas sus potencialidades y su pensamiento, de modo tal que puedan alcanzar las metas que ellos mismos se tracen para contribuir a su bienestar e, indirectamente, al de la sociedad en su conjunto. Para que esto así suceda, sin embargo, es preciso que exista un marco normativo adecuado, de modo que la libertad de acción de unos individuos no afecte los derechos de los otros a actuar de la misma manera; en otro caso se arribaría a una anarquía salvaje, donde los más fuertes o poderosos despojarían de su libertad al resto de los individuos.
El liberalismo económico, en consecuencia, favorece una economía de mercado donde se reduzca a lo indispensable la intervención estatal. Identificado a veces con la posición del laissez faire, el liberalismo moderno no niega por completo, sin embargo, el papel del Estado en la economía: la acción pública puede ser conveniente para la provisión de ciertos bienes y servicios públicos y para ayudar de diversos modos al proceso productivo, y es realmente indispensable para proveer el marco jurídico y normativo dentro del cual puede desarrollarse una economía libre de mercado. Pero toda intervención, de acuerdo al liberalismo, debe ser convenientemente analizada y estudiada, limitando las funciones del Estado a aquéllas que no pueden ser provistas por los particulares puesto que, al controlar innecesariamente la actividad económica, lo único que se obtiene es una reducción de la satisfacción de los consumidores y un desarrollo económico más lento y menos diversificado.
Liquidez: En general, liquidez es la facilidad conque un activo puede convertirse en dinero. Los activos comprenden el efectivo, que es perfectamente líquido, y otros que resultan gradualmente menos líquidos: divisas, valores, depósitos a corto y largo plazo, cuentas de resultado acreedor, bienes de consumo duraderos, bienes de capital, metales preciosos, obras de arte, etc. El grado de liquidez de cada uno de estos activos se mide por la facilidad de convertirlo en dinero efectivo.
El término liquidez también se usa corrientemente en macroeconomía para hacer referencia a la cantidad de dinero en poder del público. Se habla asimismo de liquidez monetaria, M2, que incluye el circulante -formado por los billetes y monedas más los depósitos a la vista- más los depósitos de ahorro y a plazo fijo. Cuando se incluyen otro tipo de depósitos, a muy largo plazo, se habla entonces de liquidez ampliada, M3.

M

Macroeconomía: Parte de la ciencia económica que estudia los agregados económicos con el objeto de comprender su funcionamiento de conjunto en un país o región. La macroeconomía utiliza categorías tales como empleo global, renta nacional, consumo, oferta y demanda agregadas, valor promedio de los precios, etc., siguiendo en general la conceptualización realizada por John M. Keynes. Su propósito es estudiar las influencias que determinan el nivel de la renta nacional y el crecimiento económico, así como otros problemas relacionados a los anteriores, como el desempleo y las recesiones.
Los teóricos de la macroeconomía, por lo general, abstraen el problema de la formación de los precios individuales, y tratan con índices de precios agregados que vienen determinados por los niveles del gasto global. La macroeconomía tiene sus propias reglas, que a veces difieren de la microeconomía, debido a que el comportamiento de los grandes agregados que estudia no es igual al de las mismas variables en el plano microeconómico. Por ejemplo, si aumenta el ahorro global, se reducirán el nivel de producción y de empleo, al contrario de lo que puede suponerse en un plano individual en el que el aumento del ahorro significaría una mayor capacidad de inversión; ello ocurre, en el plano de las variables agregadas, porque una disminución del consumo colectivo representa un descenso en la demanda agregada, llevando en consecuencia a una reducción de la producción total.
No existe una línea divisoria neta entre la micro y la macroeconomía, ni tampoco una oposición que haga imposible utilizarlas combinadamente en el estudio de los problemas económicos. La macroeconomía es útil para apreciar y comprender la evolución de la economía de un país y el modo en que diversas decisiones públicas afectan su comportamiento, pero puede llevar a conclusiones erróneas si se pasan por alto los efectos microeconómicos que tienen sus variaciones, en cada caso específico, sobre los precios relativos y la asignación de recursos.
Medios de producción: Conjunto de medios y objetos de trabajo que participan en el proceso de producción y que el hombre utiliza para crear los bienes materiales. Son medios de trabajo las cosas con que el hombre actúa sobre la naturaleza y sobre los objetos de trabajo con el fin de producir bienes materiales. Así, son medios de trabajo las máquinas, las maquinas-herramientas, el utillaje, los motores, diferentes aparatos, los edificios e instalaciones destinados a la producción, los medios de transporte y de comunicación y la tierra. La función determinante tanto en el proceso productivo como en el desarrollo de las relaciones sociales, corresponde a los instrumentos de producción (maquinaria, instalaciones, etc.). Es objeto de trabajo todo aquello a que se aplica el trabajo humano todo lo que es objeto de elaboración con el fin de adaptarlo al consumo personal y productivo: hulla, menas, petróleo, gas natural, algodón, lino, lana etc. Algunos de los objetos de trabajo nos los proporciona directamente la naturaleza, otros son productos del trabajo (materiales en bruto o materias primas). Bajo el capitalismo, los medios de producción son propiedad privada de los capitalistas o de los monopolios y constituyen un capital, es decir, un medio de explotar el trabajo asalariado. Los trabajadores carecen de tales medios y se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a los capitalistas y a crear para éstos plusvalía. Bajo el socialismo, los medios de producción pertenecen a la sociedad, son propiedad social dejan de constituir un instrumento de explotación del hombre por el hombre y se convierten en fondos de producción de la economía socialista. La propiedad social socialista ofrece amplios horizontes para que los medios de producción crezcan sin cesar, rápidamente, y se perfeccionen.
Mercado: En términos generales, mercado es el contexto dentro del cual toma lugar la compra y venta de mercancías, o donde se encuentran quienes demandan bienes y servicios con quienes los ofrecen. Aunque en castellano la palabra mercado designa frecuentemente el lugar físico donde se dan tales transacciones, el concepto económico es mucho más abstracto: se refiere al conjunto de interacciones humanas que, si bien tienen algún punto espacial de referencia, no deben por fuerza limitarse a un lugar determinado. Así el mercado de trabajo de una ciudad, por ejemplo, abarca todos los oferentes y demandantes que concurren al mismo, incluyendo tal vez empresas extranjeras, inmigrantes que vienen atraídos por potenciales posibilidades de empleos y personas que viven en localidades vecinas. Para muchos bienes y servicios existe en la actualidad un verdadero mercado mundial: el petróleo extraído en el Medio Oriente, por ejemplo, puede ser vendido en el mercado "spot" de Londres por compradores de cualquier parte del mundo que, a su vez, lo revenderán al poco tiempo a naciones o empresas muy diferentes. En casos como este los intercambios mercantiles se producen sin que sea necesario trasladar físicamente los bienes transados. Lo importante, para que pueda hablarse de un mercado, es que las diversos actores que intervienen en el mismo estén lo suficientemente relacionados como para que cada transacción afecte -y esté afectada- por todas las demás. En otras palabras, que exista la información suficiente como para conocer los precios y volúmenes transados y los mecanismos prácticos para incorporarse al mercado, ya sea vendiendo o comprando mercancías, en respuesta a tal información.

Ñ

N

Neoliberalismo: Corriente política de pensamiento que comparte los fundamentos filosóficos y doctrinarios del liberalismo, pero que se aparta de las proposiciones concretas defendidas por el liberalismo clásico hasta comienzos del siglo XX. El neoliberalismo acepta que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrios macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social, pero comparte con los liberales de los siglos XVIII y XIX su misma convicción sobre las virtudes de una economía de libre mercado y las ventajas de un ordenamiento que estimule el desarrollo libre de la persona humana en todos los campos de actividad.
En realidad, como se podrá apreciar, las diferencias entre liberalismo y neoliberalismo se refieren más a un problema surgido de la evolución histórica de las ideas que a una diferencia de fondo: luego de que el liberalismo clásico quedó reducido a un papel secundario, ante el auge del socialismo, los nuevos liberales intentaron expresar que sus propuestas se habían actualizado y no eran una mera repetición de lo que se proponía un siglo atrás. A este cambio de denominación contribuyó también el hecho de que, en los Estados Unidos, el término liberal pasó a significar una política de fuerte expansión del sector público y de creación del Welfare State opuesta a las ideas liberales clásicas. De allí que en este país se suela distinguir entre el liberalismo y sus opuestos, el liberalismo clásico, el neoliberalismo o, como a veces se lo llama, la nueva derecha.

O

Oferta: La cantidad de una mercancía o servicio que entra en el mercado a un precio dado en un momento determinado. La oferta es, por lo tanto, una cantidad concreta, bien especificada en cuanto al precio y al período de tiempo que cubre, y no una capacidad potencial de ofrecer bienes y servicios. La ley de la oferta establece básicamente que cuanto mayor sea el precio mayor será la cantidad de bienes y servicios que los oferentes están dispuestos a llevar al mercado, y viceversa; cuanto mayor sea el período de tiempo considerado, por otra parte, más serán los productores que tendrán tiempo para ajustar su producción para beneficiarse del precio existente. La curva de oferta, expresa la relación básica que se establece entre ésta y el precio.

P

Precio: Expresión en dinero del valor de la mercancía. El valor, es decir, las inversiones socialmente necesarias de trabajo, materializado en tal o cual mercancía, sólo puede expresarse indirectamente a través del valor de otra mercancía. El precio de una mercancía indica que en ella se encuentra materializado tanto trabajo socialmente necesario cuanto representa le suma dada de dinero. Los precios de las mercancías pueden subir o bajar por el cambio de valor de las mercancías y por el cambio de valor del material monetario. Aunque en la base del precio se halla el valor, el precio de cada mercancía por separado no ha de coincidir obligatoriamente con el valor. Por influjo de la demanda y de la oferta, los precios se apartan del valor en más o en menos. Ahora bien, en escala de la sociedad, la suma de los precios de toda la masa de mercancías es igual a la suma de los valores. En la fluctuación de los precios en torno al valor y en la igualdad final entre la suma de los precios y la suma de los valores, encuentra su manifestación la ley del valor. El precio es la manifestación de la ley del valor. El valor es la ley de los precios, es decir, la expresión generalizada del fenómeno del precio" (V. I. Lenin). En la economía basada en la propiedad privada sobre los medios de producción los precios se establecen en el curso de la lucha competitiva bajo la presión de leyes económicas espontáneas. Mientras que en la producción mercantil simple los precios fluctúan en torno al valor, en la economía capitalista donde las mercancías se cambian como productos de los capitales, el precio de mercado oscila en tomo al precio de producción, forma transfigurada del valor. Bajo el imperialismo dominan los precios de monopolio. En el régimen capitalista, la categoría de precio, en manos de las clases explotadoras y su Estado, constituye un instrumento más para explotar y depauperar a los trabajadores, para mantener la política imperialista de expoliación de los países débilmente desarrollados y la lucha competitiva de los monopolios con miras a la obtención de elevadas ganancias. En la sociedad socialista, la categoría de precio y el proceso de formación de los precios, poseen un carácter distinto por principio del que tienen en la sociedad capitalista. En la base de la formación de los precios, bajo el socialismo, se encuentra la utilización planificada, por parte del Estado, de las leyes económicas del socialismo, ante todo de la ley del valor, de la ley económica fundamental y de otras leyes. Los precios planificados están llamados a cumplir una doble función: en primer lugar, asegurar una expresión suficientemente exacta de las inversiones sociales de trabajo (de valor) y, en segundo lugar, a servir como instrumento de redistribución de la renta nacional entre las ramas, empresas, economías y, parcialmente, entre la población con miras al desarrollo acelerado de la economía socialista. Esta función redistribuidora del precio hace que el Estado establezca precios más o menos diferenciados del valor. El que los precios se establezcan según un plan presupone la existencia de un sistema de precios. En la U.R.S.S., el sistema de precios incluye: los precios al por mayor, los precios de compra y los precios al por menor. En la práctica de la planificación y de la contabilidad se aplican dos tipos de precios al por mayor sobre la producción industrial, a saber: precios al por mayor de la empresa y precios al por mayor de la industria. El precio al por mayor de la empresa es el precio a que unas empresas del Estado venden su producción a otras empresas del Estado o a organizaciones de abastecimiento; equivale al costo planificado de la producción dada más la ganancia de la empresa. El precio al por mayor de la industria es el precio a que las empresas (sobre todo de la industria ligera y de la alimentación) realizan las mercancías a las empresas comerciales; incluye el precio al por mayor de la empresa más el impuesto sobre la circulación y un recargo que se impone a las organizaciones de venta. En la agricultura, los precios de compra son aquellos a que el Estado y las organizaciones cooperativas adquieren la producción en los koljoses. Desde 1958, se han establecido precios de compra unificados por zonas del país. Los precios al por menor son aquellos a que los artículos se venden a la población. El precio al por menor incluye el precio al por mayor de la industria más un aumento comercial. En casi todos los artículos se establecen precios al por menor únicos para todo el país. En los productos alimenticios más importantes se establecen precios zonales y en ciertos artículos se establecen precios de temporada. Constituyen una variedad de los precios al por menor los del mercado koljosiano, que se forman en gran medida bajo el influjo de la demanda y la oferta. En la presente etapa de la edificación del comunismo, posee una importancia extraordinaria la elaboración ulterior de los fundamentos científicos y el mejoramiento práctico de la formación de los precios, cuestión a la que se hallan directamente vinculados la planificación de la economía nacional, el cálculo económico, el modo de determinar la eficacia de las inversiones básicas, la eficiencia en la introducción de nueva maquinaria y muchas otras cuestiones de la edificación económica. En el Programa del P.C.U.S. se señala la necesidad "de mejorar constantemente el sistema de precios en consonancia con las tareas de la edificación comunista, con el progreso técnico, con el incremento de la producción del consumo, con la disminución de los costos de producción. Los precios han de reflejar cada vez en mayor grado los gastos socialmente necesarios de trabajo, han de cubrir los gastos de producción y circulación y han de proporcionar cierta ganancia a cada empresa que funcione normalmente".
Producto: En su sentido más directo, producto es todo aquello que ha sido producido es decir, el resultado de la acción de producir. Son productos, en economía, todos los bienes que se transan en el mercado, los que están disponibles como stock y los que se encuentran en poder de los consumidores. También se llama producto a lo que se obtiene de una renta o inversión: se dice así que determinados bonos producen, por ejemplo, un rendimiento del tanto por ciento, o que un negocio produce cierto monto de ganancias anuales. Desde un punto de vista macroeconómico llámase producto al conjunto de bienes y servicios producidos en un país durante un período dado. Si se toma el conjunto de lo producido por las empresas sin hacer ninguna deducción obtendremos el producto bruto; si se deduce el consumo de capital, estaremos considerando el producto neto. Así, por ejemplo, la maquinaria y el equipo se habrán depreciado debido al uso y, por lo tanto, se deberá descontar esta pérdida de valor para llegar al producto neto.
El cálculo del producto total de un país, una tarea de gran complejidad que implica una labor estadística paciente y minuciosa, resulta de suma importancia para conocer el ingreso nacional del mismo, y es una parte esencial de las llamadas cuentas nacionales. En el producto total no sólo debe cuantificarse el conjunto de las mercancías producidas sino también toda clase de servicios, incluyendo algunos como los servicios gubernamentales y personales que no tienen siempre un precio definido de mercado y que muchas veces se suministran gratuitamente. En estos casos el producto se estima de acuerdo al costo de los factores utilizados en la producción -los salarios pagados a los empleados públicos y otros insumos utilizados por los entes gubernamentales- o de acuerdo al valor de mercado de bienes semejantes producidos por la empresa privada.
El producto total recibe diversas denominaciones según la metodología que se utilice para calcularlo, a veces no totalmente coincidentes: se habla así de producto nacional bruto y de producto interno o territorial bruto.

Q

R

Recursos: Llámase así en economía al conjunto de capacidades humanas, elementos naturales y bienes de capital, escasos en relación a su demanda, que se utilizan casi siempre conjuntamente para producir bienes y servicios. Los recursos naturales son aquéllos que provienen directamente de la tierra y de sus características específicas en un lugar o una zona determinada: puertos naturales, saltos de agua, minerales, flora y fauna, etc. Los recursos naturales se dividen en renovables -entendiendo por tales a la fauna y la flora- y no renovables, que se agotan paulatinamente con su explotación, como ocurre con el petróleo y los yacimientos de toda clase de minerales.
Suele hablarse también de recursos humanos para referirse al conjunto de aptitudes y conocimientos que poseen las personas que trabajan en una actividad o región determinada.
Renta: Ingreso percibido regularmente por el capital la tierra u otros bienes con independencia de la actividad empresarial. También se llama renta al ingreso de quienes poseen obligaciones de los empréstitos del Estado.
Reservas internacionales: Dícese de la cantidad de oro y divisas que posee un país para hacer frente a sus compromisos internacionales. Las reservas se incrementan o disminuyen de acuerdo a los saldos netos del comercio internacional.
Las reservas internacionales estuvieron tradicionalmente constituidas sólo por el oro, pero luego, con la generalización de su uso, comenzaron a aceptarse también reservas de papel moneda.
Para que una moneda pueda considerarse como reserva ésta debe ser aceptada como medio de pago internacional; sólo los países con una moneda estable y firmemente respaldada por su economía interna, y que a la vez participen activamente del comercio internacional, pueden poseer una moneda capaz de cumplir con tal condición. Las monedas que históricamente han jugado este papel son la libra esterlina de Inglaterra, el dólar de los Estados Unidos y, en una medida mucho menor y sólo recientemente, el marco alemán y el yen japonés.
Las reservas suelen subdividirse en operativas y no operativas. Las primeras son más líquidas que las segundas, pues están constituidas por dólares americanos y, eventualmente, otras monedas; las segundas están conformadas por las tenencias de oro que poseen los bancos centrales de los países, son por lo tanto menos líquidas, y se contabilizan también según su valor en dólares.
La cantidad de reservas que posee un país influye decisivamente en el tipo de cambio de la moneda nacional: cuanto mayores sean las reservas de un país más se tenderá a fortalecer ésta, pues contará con un respaldo mayor, lo que presionará hacia la revalorización de la misma; cuando las reservas disminuyen, en cambio, se genera una presión hacia la devaluación de la moneda nacional.

S

Sector informal: Parte de la economía de un país que está constituida por trabajadores por cuenta propia y pequeñas empresas que no están integradas plenamente en el marco institucional que regula las actividades económicas: en el sector informal suelen no cumplirse las leyes del trabajo ni otras regulaciones sanitarias, de seguridad o simplemente burocráticas, que el Estado impone al sector privado; tampoco se pagan -o no se pagan por completo- diversos impuestos y tasas que exige el fisco. El sector informal suele ser de bastante amplitud en los países menos desarrollados, aunque tampoco es despreciable en las economías más adelantadas, donde se le llama también economía sumergida o subterránea y cuenta por lo general con una mano de obra conformada en gran parte por inmigrantes ilegales.
La baja productividad, el uso intensivo de mano de obra y el escaso nivel de capitalización son característicos del sector informal; los salarios suelen ser más bajos en los casos de inmigrantes no legales, pero los ingresos de los trabajadores por cuenta propia y de ciertos empresarios en pequeña escala superan a veces ampliamente al salario promedio de un país.
Muchos de los trabajadores del sector informal no tienen un trabajo estable y regular, y sus ingresos suelen ser afectados por fluctuaciones de consideración. Por tal motivo, a una buena parte de ellos se los contabiliza a veces entre los desempleados o se los califica de subempleados, especialmente cuando las estadísticas nacionales no utilizan instrumentos de recolección suficientemente refinados. No obstante, pertenecen de hecho a la población ocupada, pues a pesar de trabajar en mercados tan peculiares el aporte que realizan a la economía nacional no es para nada desdeñable: en algunos casos el sector informal llega a ocupar a algo más de la mitad de la población económicamente activa de un país, con contribuciones al producto bruto que oscilan entre un quinto y un tercio del total.
Sector primario: Dícese del conjunto de las actividades económicas directamente vinculadas con la obtención de productos de la tierra: agricultura, ganadería, silvicultura, caza, pesca, minería, petróleo, etc. Las sociedades tradicionales y los países menos desarrollados tienden a tener un sector primario considerable, generalmente con baja incorporación de tecnología y escasa productividad; gran parte de la población económicamente activa se concentra en el mismo y sus exportaciones, del mismo modo, se componen mayormente de materias primas sin elaborar y productos alimenticios básicos.
Sector privado: Parte del sistema económico integrado por empresas y consumidores distintos al Estado y sus dependencias. El sector privado constituye el eje y la parte más dinámica de toda economía, basándose normalmente en las transacciones de mercado.
Sector público: Conjunto de actividades económicas que están bajo el control del Estado. El sector público comprende el gobierno en sí, con su estructura centralizada de poder, los gobiernos locales, y las empresas públicas que proveen bienes y servicios.
Sector secundario: Parte de la economía que comprende las industrias manufactureras y otras actividades similares: construcción, generación de energía, etc. El sector secundario se expandió grandemente en los países que hicieron la llamada revolución industrial, lo que produjo una disminución paralela del sector primario dentro del conjunto de la economía.
Sector terciario: Llámase así a la parte de la economía que se dedica a los servicios de todo tipo. Entre éstos se incluyen las actividades gubernamentales -salvo la de empresas públicas que pueden pertenecer a los sectores primario o secundario- el comercio, la educación, la salud, la banca y las finanzas, el transporte y las comunicaciones, así como otros servicios sociales y personales no claramente clasificables. En las economías maduras, que se industrializaron hace ya muchos años, tiende a crecer este sector a medida que se complejiza y diversifica el mercado; también suele ser amplio en economías menos desarrolladas que no han podido absorber en actividades manufactureras las olas de migrantes procedentes de las regiones rurales. En tales casos crecen desmesuradamente el empleo público y el comercio al por menor, incrementándose paralelamente el sector informal.
Subsidio: Trasferencias unilaterales que una persona o institución da a otras. El término se usa, generalmente, para designar las transferencias de los gobiernos a los particulares. Los subsidios son lo contrario a los impuestos, que implican transferencias del sector privado hacia el sector público de la economía. Los subsidios se suelen clasificar en directos, cuando consisten en donaciones que se dan a las personas para mejorar sus ingresos, o indirectos, cuando se dan a las empresas para que puedan vender sus productos a precios menores que los resultantes de los equilibrios de mercado. En este último caso el objetivo que se persigue es, indirectamente, abaratar las condiciones de vida de la población de menores recursos ofreciéndole la oportunidad de adquirir productos de primera necesidad. Los subsidios se otorgan también a los productores rurales, para evitar las migraciones a las ciudades, y se utilizan además para hacer más competitivas las exportaciones de un país. En el caso en que no se destinen a compensar alguna situación desfavorable en particular ellos constituyen una forma de dumping.
Los subsidios a la producción tienden a distorsionar fuertemente los mercados, pues llevan a una asignación de recursos distinta a la que surgiría de sus transacciones. Los subsidios directos se han usado extensamente para combatir la pobreza de algunas capas de la población; la experiencia histórica muestra que ellos son incapaces de eliminarla, pues crean desincentivos a la actividad productiva y dependencia, siendo útiles en la práctica sólo como paliativos de corto plazo ante situaciones de emergencia.

T

Tasa: La palabra tiene al menos tres acepciones: 1) acción y efecto de tasar, de fijar precio o valorar una cosa; 2) tarifa o impuesto (constituye un galicismo bastante incorporado al lenguaje corriente); 3) más frecuentemente, se emplea para designar un valor que surge como relación, porcentual o no, entre otros dos: así se habla de tasa de interés, como el porcentaje que constituyen los intereses sobre el capital, de tasa de cambio, como el valor de una moneda con respecto a otra, etc.
Términos de intercambio: Relación que existe entre los precios medios de importación y de exportación para todos los bienes y servicios que son objeto del intercambio. Puede decirse que, para un país determinado, los términos de intercambio son favorables cuando evolucionan de tal modo que, para un volumen constante de exportaciones, es posible importar una mayor cantidad de bienes del extranjero. En el caso contrario se habla de desmejora o de deterioro de los términos de intercambio.
Los términos de intercambio varían, en general, de acuerdo a las modificaciones relativas en la demanda de los diversos bienes en que cada economía se especializa. Puede afirmarse que se han deteriorado, históricamente, para casi todos los países exportadores de materias primas y productos alimenticios: los avances tecnológicos han hecho que aumente la oferta de estos bienes y que, por otra parte, se utilicen más racionalmente para la elaboración de productos manufacturados, disminuyendo en consecuencia su demanda relativa. Este efecto se ha ampliado, además, porque los bienes industriales han mejorado en calidad y complejidad mucho más aceleradamente que los productos primarios.
Tiempo: El tiempo es un elemento fundamental para la ciencia económica pues ella estudia procesos que se desarrollan a muy diversos ritmos. Hay fenómenos que asumen características por completo diferentes en el corto y en el largo plazo: así la oferta de ciertos bienes es completamente inelástica en un momento determinado pero puede ser incrementada -cuando los precios comienzan a subir- mediante nuevas inversiones que van mostrando sus efectos luego de un cierto período de maduración. El tiempo también es decisivo cuando se toma en consideración el problema de la incertidumbre: como la predicción se hace cada vez más difícil a medida que se piensa en futuros más alejados del presente, la incertidumbre crece más que proporcionalmente a medida en que se piensa en acciones más distantes en el tiempo. De la incertidumbre y de los riesgos concretos que supone el tiempo o, más exactamente, de la imperfecta previsión del futuro, surgen elementos concretos tan importantes como la ganancia, las tasas de interés y los mercados a futuro.
Los economistas tienden a categorizar el tiempo según períodos aproximados dentro de los cuales se efectúan sus análisis: se habla así de corto plazo cuando se piensa en períodos breves, siempre menores de un año, durante los cuales se asumen como dadas las plantas y otras instalaciones existentes; de mediano plazo, para indicar una duración intermedia, donde los factores productivos están dados, y de largo plazo, para hacer referencia a períodos donde se pueden manifestar plenamente los cambios en todos los elementos de la actividad económica. En la práctica, el mediano plazo cubre períodos de uno a tres o cuatro años, y el largo plazo se aplica a duraciones mayores, de tres a más años, por ejemplo. No existe, por supuesto, una delimitación rígida entre estos conceptos, que son apenas aproximaciones básicas a las consideraciones que se hacen concretamente en cada investigación o informe. También se suele hablar, al igual que los historiadores, de ciclos o períodos de corta duración y de larga duración, entendiendo en este último caso que se estudian transformaciones seculares, que se desenvuelven en períodos de cincuenta, cien o doscientos años.
En algunos casos, y por razones metodológicas, los análisis económicos se hacen sin tener en cuenta los cambios que se producen en las variables, sino estudiando las relaciones de ellas como si no existiese el tiempo. Este tipo de análisis estático resulta de interés porque, al simplificar los objetos de estudio, permite encontrar relaciones y formular leyes generales de mayor grado de abstracción.
Tipo de cambio: El precio de una moneda en términos de otra. Los tipos de cambio resultan una importante información que orienta las transacciones internacionales de bienes, capital y servicios.
Las relaciones entre casi todas las monedas más utilizadas son hechas públicas diariamente, mostrando los valores por los que se intercambian entre sí, aunque casi siempre existe una divisa más importante que se utiliza como referencia para medir el valor de las restantes. El dólar de los Estados Unidos cumple, en casi todo el mundo, este propósito.
La tasa de cambio entre las monedas convertibles es fijada, como ocurre para cualquier otro precio, por la oferta y la demanda mundial de las mismas. Estas varían, en principio, de acuerdo a los saldos de la balanza de pagos, es decir, como resultado de los movimientos del comercio internacional: un déficit hará que un país tenga exceso de moneda nacional frente a las restantes divisas, haciendo que el valor de éstas aumente y que se registre una perdida de valor -devaluación- de la moneda nacional; un superávit producirá, naturalmente, el efecto inverso, una revaluación. Al producirse una devaluación los bienes que exporta el país resultarán, por lo tanto, más baratos: su precio, medido en moneda nacional, será menor en términos de dólares u otras divisas. Este hecho estimulará el aumento de las exportaciones, pues los compradores foráneos preferirán obviamente adquirir bienes más baratos. Algo semejante, pero de signo inverso, ocurrirá con las importaciones, pues una devaluación las encarecerá, estimulando su contracción. El resultado de ambos procesos incidirá en la eliminación de los déficits de la balanza de pagos, reestableciéndose así el equilibrio en las cuentas externas de la nación.
Lo anterior tiene validez, sin embargo, sólo si los mercados cambiarios pueden actuar autónomamente, sin intervención gubernamental. En esas circunstancias se dice que existe un tipo de cambio libre o flotante. Los bancos centrales pueden alterar estas circunstancias mediante diversos procedimientos: pueden darse excesivas emisiones de la moneda nacional -para atender déficits presupuestarios internos- produciéndose una devaluación que no responde a los saldos del comercio internacional, y pueden también intervenirse los mercados cambiarios mediante la restricción de la oferta de divisas, la fijación de paridades específicas para diversos fines, etc. Este tipo de cambio intervenido, que puede servir para reducir el costo de los productos importados, tiene sin embargo serias limitaciones: tiende a acumular déficits importantes en la balanza de pagos y a producir un sistema de precios distorsionados.

U

Utilidad: En economía se llama utilidad a la capacidad que tiene una mercancía o servicio de dar satisfacción a una necesidad. La ciencia económica hace abstracción de consideraciones éticas o morales en cuanto a definir lo que es una necesidad: se considera por tal cualquier deseo de bienes o servicios que tenga de hecho el consumidor. En un sentido más amplio utilidad es equivalente a bienestar, satisfacción, etc. Se dice que un bien o servicio tiene utilidad para alguien si esta persona prefiere poseerlo a no poseerlo. A partir de esta idea se construye la llamada función de utilidad que indica que la utilidad total de un individuo depende de los bienes que consume y de las cantidades consumidas de cada uno.
Utilidad marginal: Este concepto resulta crucial para la ciencia económica, tanto es así que está en la base, y ha dado el nombre, a toda una corriente de pensamiento, el marginalismo. La utilidad marginal se refiere al aumento o disminución de la utilidad total que acompaña al aumento o disminución de la cantidad que se posee de un bien o conjunto de bienes y es, matemáticamente, igual a la derivada de la curva que describe la función de utilidad a medida que aumentan los bienes a disposición del consumidor.

V

Ventajas comparativas: Nombre que se le da a la teoría, formulada por primera vez por David Ricardo a comienzos del siglo XIX, que explica los beneficios que obtienen todos quienes participan en el comercio internacional. También se la denomina teoría del coste comparativo. La misma afirma que, en unas condiciones técnicas dadas, el producto total que se obtiene de la especialización y el cambio, en lugar de la autarquía y el aislamiento económico, se maximizará si cada país o región se especializa en la producción de aquellos bienes o servicios en los que su coste comparativo sea relativamente menor. Aunque Ricardo formuló tal principio sólo para el comercio internacional destacó también que el mismo es claramente aplicable a todas las formas de especialización o división del trabajo e intercambio, ya sea entre personas, empresas o naciones.

W

Welfare State: En inglés, Estado de bienestar. Término que se creó para designar el tipo de Estado creado a partir del New Deal y de las experiencias europeas de la posguerra.
El Estado de bienestar, característico de varios países de Europa Occidental, ofrece educación y atención médica gratuitas, viviendas de bajo costo, pensiones de vejez, retiro y enfermedad, transferencias directas hacia los desempleados y los pobres, así como otros programas sociales de diversa naturaleza. En los últimos años se ha revertido en parte la tendencia que llevó a la ampliación de funciones característica de los Estados de bienestar. Ello ha sucedido por varios motivos: a) por la revalorización de la economía de mercado, lo cual lleva a tratar de eliminar las distorsiones que, sobre la asignación general de recursos, producen estas amplias políticas; b) por los crecientes déficits que se van generando cuando el gasto público se amplia de esta manera; c) por la ineficiencia de muchas de estas políticas para erradicar los males sociales que se proponen combatir, en especial en cuanto a la eliminación de la pobreza y el desempleo.

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