CODIGO DE COMERCIO

LIBRO PRIMERO - DE LOS COMERCIANTES Y DEL COMERCIO EN GENERAL

 

 

TITULO III 

DE LOS LIBROS Y DE LA CONTABILIDAD DEL COMERCIO

 

Artículo 33.    Los comerciantes llevarán necesariamente:

 

1ro.     Un libro de Inventarios y Balances.

2do.    Un libro Diario.

3ro.     Un libro Mayor.

4to.     Un Copiador o Copiadores de cartas y telegramas.

5to.      Los demás libros que ordenen las leyes especiales.

 

            Las Sociedades y Compañías llevarán también un libro o libros de actas en las que constarán todos los acuerdos que se refieran a la marcha y operaciones sociales tomados por las juntas generales y los Consejos de Administración

 

Artículo 34.    Podrán llevar, además, los libros que estimen convenientes, según el sistema de contabilidad que adopten.

 

            Estos libros no estarán sujetos a lo dispuesto en el Artículo 36; pero podrán legalizar los que consideren oportunos.

 

Artículo 35.    Los comerciantes podrán llevar los libros por sí mismos o por personas a quienes autoricen para ello.

 

            Si el comerciante no llevare los libros por si mismo, se presumirá concedida la autorización al que los lleve, salvo prueba en contrario.

 

Artículo 36.    Presentarán los comerciantes los libros a que se refiere el Artículo 33, encuadernados, forrados y foliados, al Juez Municipal del distrito en donde tuvieren su establecimiento mercantil, para que ponga, en el primer folio de cada uno, nota firmada de los que tuviere el libro.

 

            Se estampará, además, en todas las hojas de cada libro el sello del Juzgado Municipal que lo autorice.

 

VER NOTA 1 ARTÍCULO 140

 

Artículo 37.    El libro de Inventarios y Balances empezará por el inventario que deberá formar el comerciante al tiempo de dar principio a sus operaciones y contendrá:

 

1ro.      La relación exacta del dinero, valores, créditos, efectos al cobro, bienes muebles e inmuebles, mercaderías y efectos de todas clases, apreciados en su valor real y que constituyan su activo.

2do.      La relación exacta de las deudas y toda clase de obligaciones pendientes, si las tuviere, y que formen su pasivo.

3ro.      Fijará, en su caso, la diferencia exacta entre el activo y el pasivo, que será el capital con que principia sus operaciones.

 

            El comerciante formará además, anualmente, y extenderá en el mismo libro, el balance general de sus negocios, con los pormenores expresados en este artículo y de acuerdo con los asientos del Diario, sin reserva ni omisión alguna, bajo su firma y responsabilidad.

 

Artículo 38     En el libro Diario se asentará, por primera partida, el resultado del inventario de que trata el artículo anterior, dividido en una o varias cuentas consecutivas, según el sistema de contabilidad que se adopte.

 

            Seguirán después, día por día, todas sus operaciones expresando, cada asiento, el cargo y descargo de las respectivas cuentas.

 

            Cuando las operaciones sean numerosas, cualquiera que sea su importancia, o cuando hayan tenido lugar fuera del domicilio, podrán anotarse en un sólo asiento las que se refieran a cada cuenta y que se hayan verificado en cada día, pero guardando, en la expresión de ellas, cuando se detallen, el orden mismo en que se hayan verificado.

 

            Se anotarán, asimismo, en la fecha en que las retire de caja, las cantidades que el comerciante destine a sus gastos domésticos y se llevarán a una cuenta especial que, al intento se abrirá en el libro Mayor.

 

Artículo 39.    Las cuentas, con cada objeto o persona en particular, se abrirán, además, por Debe y Haber en el libro Mayor; y, a cada una de estas cuentas, se trasladarán, por orden riguroso de fechas, los asientos del Diario referentes a ella.

 

Artículo 40.    En el libro de Actas que llevará cada sociedad se consignarán a la letra, los acuerdos que se tomen en sus juntas o en las de sus administradores, expresando la fecha de cada una, los asistentes a ellas, los votos emitidos y demás que conduzca al exacto conocimiento de lo acordado, autorizándose con la firma de los gerentes, directores o administradores que estén encargados de la gestión de la sociedad, o que determinen los estatutos o bases por que ésta se rija.

 

Artículo 41.    Al libro Copiador se trasladarán, bien sea a mano o valiéndose de un medio mecánico cualquiera, íntegra y sucesivamente, por orden de fechas, inclusas la antefirma y firma, todas las cartas que el comerciante escriba sobre su tráfico y los despachos telegráficos que expida.

 

Artículo 42.    Conservarán los comerciantes cuidadosamente, en legajos y ordenadas, las cartas y despachos telegráficos que recibieren relativos a sus negociaciones.

 

Artículo 43.    Los comerciantes, además de cumplir y llenar las condiciones y formalidades prescritas en este título, deberán llevar sus libros con claridad, por orden de fechas, sin blancos, interpolaciones, raspaduras ni tachaduras, y sin presentar señales de haber sido alterados, sustituyendo o arrancando los folios, o de cualquier otra manera.

 

Artículo 44.    Los comerciantes salvarán a continuación, inmediatamente que los adviertan, los errores u omisiones en que incurrieren al escribir en los libros, explicando con claridad en que consistían y extendiendo el concepto tal como debiera haberse estampado.

 

            Si hubiere transcurrido algún tiempo desde que el yerro se cometió o desde que se incurrió en la omisión, harán el oportuno asiento de rectificación, añadiendo al margen del asiento equivocado una nota que indique la corrección.

 

Artículo 45.    No se podrá hacer pesquisa de oficio por Juez o Tribunal ni autoridad alguna para inquirir si los comerciantes llevan sus libros con arreglo a las disposiciones de este Código, ni hacer investigación o examen general de la contabilidad en las oficinas o escritorios de los comerciantes

 

VER NOTA AL ARTÍCULO 14

 

Artículo 46.    Tampoco podrá decretarse, a instancia de parte, la comunicación, entrega o reconocimiento general de los libros, correspondencia y demás documentos de los comerciantes, excepto en los casos de liquidación, sucesión universal o quiebra.

 

Artículo 47.    Fuera de los casos prefijados en el artículo anterior, solo podrá decretarse la exhibición de los libros y documentos de los comerciantes, a instancia de parte o de oficio, cuando la persona a quien pertenezcan tenga interés o responsabilidad en el asunto en que proceda la exhibición.

 

            El reconocimiento se hará en el escritorio del comerciante. a su presencia o a la de persona que comisionen y se contraerá, exclusivamente a los puntos que tengan relación con la cuestión que se ventile, siendo éstos los únicos que podrán comprobarse.

 

Artículo 48.    Para graduar la fuerza probatoria de los libros de los comerciantes, se observarán las reglas siguientes:

 

1ra.      Los libros de los comerciantes probarán contra ellos, sin admitirles prueba en contrario; pero el adversario no podrá aceptar los asientos que le sean favorables y desechar los que le perjudiquen, sino que, habiendo aceptado este medio de prueba, quedará sujeto al resultado que arrojen en su conjunto, tomando en igual consideración todos los asientos relativos a la cuestión litigiosa.

2da.     Si en los asientos de los libros llevados por los comerciantes no hubiere conformidad, y los del uno se hubieren llevado con todas las formalidades expresadas en este titulo, y los del otro adolecieren de cualquier defecto o careciere de los requisitos exigidos por este Código, los asientos de los libros en regla harán fe contra los de los defectuosos, a no demostrarse lo contrario por medio de otras pruebas admisibles en derecho.

3ra.      Si uno de los comerciantes no presentare sus libros o manifestare no tenerlos, harán fe contra él los de su adversario, llevados con todas las formalidades legales, a no demostrar que la carencia de dichos libros procede de fuerza mayor, y salvo siempre la prueba contra los asientos exhibidos por otros medios admisibles en juicio.

4ta.      Si los libros de los comerciantes tuvieren todos los requisitos legales y fueren contradictorios, el Juez o Tribunal juzgará por las demás probanzas, calificándolas, según las reglas generales del Derecho.

 

VER NOTA AL ARTÍCULO 14

 

Artículo 49.    Los comerciantes y sus herederos o sucesores conservarán los libros, telegramas y correspondencia de su giro en general, por todo el tiempo que éste dure y hasta cinco años después de la liquidación de todos sus negocios y dependencias mercantiles.

 

            Los documentos que conciernan especialmente a actos o negociaciones determinadas, podrán ser inutilizados o destruidos, pasado el tiempo de prescripción de las acciones que de ellos se deriven, a menos de que haya pendiente alguna cuestión que se refiera a ellos directa o indirectamente, en cuyo caso deberán conservarse hasta la terminación de la misma.