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Esteban Morales Domínguez (26 de agosto de 1942- 18 de mayo de 2022). OBITUARIO.

Esteban Morales Domínguez (26 de agosto de 1942- 18 de mayo de 2022). OBITUARIO.

Foto: Irene Pérez/ Cubadebate

Amigos en común me pidieron escribir este obituario. Es de las cosas que se hacen solo por deber y que nunca hubiera querido escribir. Es un honor escribir de un Hombre como él.

Tengo que decir que no soy de las personas que más conoció a Esteban, pero lo que conocí de él, es suficiente para afirmar que fue un excelente profesor, un valioso universitario, un revolucionario consecuente y un buen amigo.

Fue fundador y Director del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, que dirigió entre 1980 y 1999.

Se desempeñó como miembro del Consejo Científico de la Universidad de La Habana (CCUH) al cual honró con su presencia hasta sus últimos minutos. Fue Presidente de este órgano entre 1998 y 2005. En la sesión del CCUH de noviembre de 2021 Esteban presentó un sustancioso análisis que tituló “El Reto de las Ciencias Sociales y Humanísticas”. Allí expresó muchas cosas valiosas, de las cuales recordaré algunas aquí.

“Hace algún tiempo escribí al Consejo Científico de la SEAP (Sociedad Económica de Amigo del País), sobre la necesidad de poner a las Ciencias Sociales en el centro de nuestra actividad científica”.

“Después de la Campaña de Alfabetización, estamos obligados a seguir completando la Revolución Cultural que debemos producir y no hay campo más importante y necesario para hacerlo que en nuestras Ciencias Sociales, tan desconocidas, agredidas y casi ausentes de nuestro trabajo político-ideológico”.

“No me resulta difícil escribir sobre La Universidad de La Habana y de los estudios universitarios en general, a la que ingresé en 1962 y de la que me jubilé en el 2010”.

“Desde 1964 no tuve otro centro de trabajo. O sea que le dediqué 46 años de mi vida laboral activa.  Y aún continúo impartiendo cursos de maestría: sobre Economía Norteamericana, Relaciones Cuba-Estados Unidos, Relaciones Raciales en Cuba, Raza y Cultura en los Estados Unidos. No me he arrepentido de hacerlo, porque el contacto con los estudiantes, que a veces son personas mayores, me rejuvenece y estimula mucho. Sirviéndome todo de un perenne aprendizaje. Soy maestro desde 1960, en que me incorporé al Primer Contingente de Maestros Voluntarios de Minas del Frío, en la Sierra Maestra y para mí el magisterio ha sido mi vida toda”.

“Por tanto, particularmente, el tiempo en La Universidad de La Habana, ha sido prácticamente mi completa vida laboral, por lo que me siento en condiciones de hablar sobre ella, casi, como de mi propia casa”.

“Durante los años 60 y 70, la Universidad se vistió de obreros, campesinos y sus hijos. Quienes, por primera vez, de manera masiva, tuvieron oportunidad de acceder a los estudios universitarios, lo cual varió sustancialmente su composición social. Se puede decir que desde entonces la universidad fue para los revolucionarios”.

“De la Facultad de Humanidades, que contaba entonces con siete escuelas, emergieron varias facultades independientes, Ciencias de la Información o Periodismo, Lenguas Extranjeras, Derecho, Filosofía e Historia, Letras y Artes y un nuevo Departamento de Sociología”.

“El primero de los errores, de este periodo, fue eliminar el antiguo Departamento de Sociología…”

“…más de 20 años después, cometíamos con Sociología, el mismo error que habían cometido los soviéticos en la década del 50. En medio de esta situación, el Departamento de Sociología se disolvió, se perdió la experiencia acumulada y casi todos sus profesores más experimentados, abandonaron la Universidad, …”

“El segundo error, fue cometido al unir a la antigua Escuela de Historia con el nuevo Departamento de Filosofía (Llamado entonces de Marxismo Leninismo)”.

“Para esa época, la confrontación entre docencia e investigación, llenó un espacio importante en la lucha ideológica dentro de la antigua facultad de Humanidades y de la Universidad de La Habana en general. No pocos defendían la absolutización de la docencia, como la única tarea fundamental. Mientras otros defendían la idea de que sin investigación la docencia no tendría la calidad necesaria para cumplir con el cometido científico que debía desempeñar la Universidad”.

“Hoy pretendemos restañar los errores y solucionar las ausencias, pero de un modo que no considero para nada acertado. Pues tratar de gestionar y formular la política exterior, solo desde las propias instituciones del gobierno, no resulta un buen método para enfrentar la experiencia de siglos que se nos ha venido encima”.

“Mención especial merece, qué trabajos enfocados al tratamiento de la problemática de las Relaciones Raciales en Cuba, apenas circulan en nuestras Universidades. Produciéndose la realidad de que ese lado complejo y “oscuro” de nuestra cultura, apenas es enfocado en nuestros estudios universitarios”.

“Los problemas teóricos que tenemos son muy serios. Encerrando peligros muy importantes. A lo cuales es posible sumar, el desequilibrio existente en el desarrollo de nuestras ciencias”.

“Creo que hay que hacer un análisis histórico-autocritico serio, de nuestro abandono del Marxismo y de las Ciencias Sociales marxistas”.

“O retomamos la base teórica que nos trajo hasta aquí, o nuestro proyecto político no sobrevivirá, porque sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria”.

El impacto que nos provocaron sus palabras llevó a que el Núcleo de Biología Vegetal aprobara realizar una sesión para analizar el documento de manera rigurosa y revolucionaria, teniendo a Esteban de invitado.

Después de eso Esteban salió de Cuba a visitar sus hijos. Pensábamos que quizás a su regreso se podría retomar la idea. Pero la muerte lo sorprendió en tierras colombianas.

Murió rodeado de algunos de sus más cercanos seres queridos. Eso reconforta, pero no impide lamentar profundamente su pérdida.

¿Qué hacer? Es una pregunta revolucionaria.

Esteban fue un hombre profundamente revolucionario, que luchó por lo que creía. Que fue capaz de denunciar públicamente a la corrupción en nuestro país. Su estremecedor y más conocido artículo fue publicado el 9 de abril de 2010.

El 17 de noviembre del 2005, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Fidel había advertido: “¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? (…) Esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra

El 9 de abril de 2010 en la WEB de la UNEAC Esteban publicó “CORRUPCION: ¿la verdadera contrarrevolución?”. Allí hizo un impresionante análisis del asunto. “Cuando observamos detenidamente la situación interna de Cuba hoy, no podemos tener duda de que la contrarrevolución, poco a poco, va tomando posiciones en ciertos niveles del Estado y del Gobierno” … “Sin duda, se va haciendo evidente, de que hay gentes en posiciones de gobierno y estatal, que se están apalancando financieramente, para cuando la Revolución se caiga…”. Todavía hoy, a 12 años de distancia, suenan duras y son estremecedoras sus palabras, pero están ahí como advertencia.

Su valiente denuncia le costó mucho. Un día me comentó que a raíz de su artículo le habían pedido que solicitara su jubilación. Le retiraron la militancia del PCC, la cual de forma justa fue restituida un tiempo después. Pero Esteban, después de su artículo-denuncia sobre la corrupción y la contrarrevolución, fue silenciado. Quien era un invitado frecuente en programas de análisis político en nuestros medios masivos como la TV, no volvió a aparecer ni a ser publicado. Después de eso, TeleSur lo invitó en algunas ocasiones.  

El 12 de abril de 2010 en el artículo titulado “EPITAFIO PARA UNA PERIODISTA ACOBARDADA” escribió: “Es mejor nosotros mismos reconocer nuestros males y deficiencias, porque es el silencio sobre ellas lo que más daño hace

El compañero Raúl Castro, en el Pleno del Comité Central, celebrado el 21 de diciembre de 2011, hablando de la corrupción, dijo: "es equivalente a la contrarrevolución" y llamó al gobierno a ser "implacable" contra ésta, ya que puede “llevarnos a la autodestrucción".

Un día discutí con Esteban. Él decía que la discriminación racial no había desaparecido en Cuba y teníamos que luchar contra ella. Yo le dije honradamente que no estaba de acuerdo, que en Cuba no había discriminación racial. Uno de sus últimos escritos fue sobre ese importante tema. Yo estaba equivocado.

Los golpes recibidos no lo amilanaron. Nunca dejó de luchar por la Revolución. Solo cuatro días antes de su muerte me envió un mensaje de correo electrónico, en el cual me pedía ayudarlo a divulgar sus últimos artículos. Guardo como una joya sus palabras: “Querido amigo. Aquí te van mis recientes ensayos. Pásalos a mi amigo Montero. Dile que la conferencia de Cubarte estuvo muy buena”. Entre los ensayos que me envió está el titulado: “CUBA. COLOR DE LA PIEL, NACIÓN, IDENTIDAD Y CULTURA. UN DESAFÍO CONTEMPORÁNEO”. Cumplo con su solicitud.

Esteban nos continuará acompañando en nuestras luchas por la justicia social, por el desarrollo de Cuba, por las clases más humildes, en contra de la corrupción. Ya no producirá nuevos artículos, no lo podremos saludar o estrecharle la mano… o darle un abrazo, pero su ejemplo y su legado perdurarán. La Universidad de La Habana sabrá acoger su obra y divulgarla. Será una acción de justicia al Hombre, al Revolucionario…

 

DrC. Eduardo Alfonso Ortega Delgado. Profesor Titular.

Miembro de Honor del Consejo Científico Universitario

Universidad de la Habana. Cuba.

21 de mayo de 2022